¿Querrá Pablito clavarme su clavito?
Pablo fue mi alumno los primeros días del mes de abril. Muy callado, se limitaba a oír y tomar notas de lo que yo a bien pude enseñar a él y a sus compañeros. Tenía los aires de querer mantener un perfil bajo y confundirse dentro del alumnado, pero no sabía que yo lo fiché con la mirada desde el primer día en que lo vi. Luego de una noche en que se quedó unos minutos después de las nueve para pedirme consejo sobre cómo mejorar su performance en el idioma y aprobar el examen internacional, no se volvió a aparecer más en clase.
Mas yo no podría olvidar a ese muchacho. Su timidez estaba contenida dentro de una piel cobriza, heredera de la raza mochica que conquistó gran parte del Perú en los tiempos pre incas, y su cuerpo regalaba a los ojos un físico minuciosamente moldeado por el ejercicio, como cincelado por el propio Buonarroti. ¡Cuántas veces rodaron mis ojos por él! ¡Cuántas veces mi pensamiento paseó su nariz por sus pronunciados bíceps y pectorales! Seguramente él habrá sentido el gran peso de mi deseo sobre él y lo habrá saboreado con su silencio a veces inexpugnable.
No resignado a no verlo más, eché mano de la tecnología para enviarle un mensaje amistoso y de invitación a conversar sobre temas inherentes a su preparación para la certificación que él tenía como objetivo. Pasó tiempo considerable antes de recibir respuesta; me anunció que me iría a visitar, pero no precisaba cuándo. El día menos esperado se apareció en la puerta de mi aula y, con su mal disimulado apocamiento me saludó. Lo invité a sentarse y, luego de la obligada charla académica y los motivos por los cuáles no continuó en el curso, la conversación se tornó un poco más personal. Él no me miraba a los ojos cuando yo le hablaba; mas, cuando yo distraía la vista para buscar alguna idea esquiva, la miel de su mirada me embadurnaba la cara.
Pablo aprovechó la coyuntura para enterarse sobre mi sorprendente edad, estado civil, zona de residencia y pasatiempos. Fue una entrevista no planificada en la que se cruzaron halagos y demostraciones de interés mutuo. Algo me hacía tener el pie en el freno, pues, al estar en mi centro de trabajo más me valía tomar las cosas con calma. Sin embargo, algunas conclusiones pude sacar de él, buen amigo de strippers y soltero desde hace poco (dijo haber roto con su enamorada recientemente), algún interés me debe tener. Sólo espero que no sea económico para terminar de reunir el dinero de su bolsa de viaje a Inglaterra; yo qué daría porque fuera un interés de cama, mas eso talvez se decida y se defina en la próxima visita que ha prometido hacerme. Ahí sí estaré listo para echarle los perros.





















goshhh!!!, with what i just read, wow, y really fancy getting you on bed!
no pierde usted señor escritor la oportunidad, de contar todas sus fantasias sexuales……..provecho…
Es que, como lo dije al principio, mi blog soy yo mismo, y quien quiera conocerme que me lea primero.
Pues quizá quiera y ¿si sucede al revés? si quieres que tu le claves tu clavito jajaja vamos justos ja ja ja
jajajaja… XD no habrìa mayores problemas no Rodeo?
Pues no, ningún problema. Sentirme dentro de ese cuerpazo sería la Gloria para mí. Hay que saber adaptarse en esta vida
hummmmmm hay algo que no me cuadra aca…. adaptarse o modernizarse?
Bueno, en tiempos remotos el término era “moderno” para definir a quien era activo y pasivo; ahora se dice versátil, y es una tendencia que aplaudo en las nuevas generaciones.