El perro guardián (post final)

diciembre 31, 2014 1 comentario

perro_guardian-1024x768.jpgNo es bueno ni recomendable dejar en el abandono total un blog que ha sido alimentado por tanto tiempo por sendas historias personales de diversa índole. No es justo dejarlo en vilo, ni no contarle en qué terminará su misión. Todos tenemos derecho a saber qué va a ser de nuestra existencia y, por ello, lo que sigue, es el colofón y broche de oro de esta sarta de narraciones que giraron en torno a mi ya tan distante convivencia con la madre de mi última pareja.

Quise dejar al último una anécdota que me ocurrió, probablemente (ya no lo recuerdo bien), en el último año de mi romance con el hijo de shilicos. Y, como en todas las aventuras contadas aquí, en las que fue protagonista mi suegra, quiero destacar la mezquindad y verdadera valoración de mi persona por parte de esa señora.

Resulta que el estatus laboral de mi amado ya había pasado de preocupante a desesperado, pues no parecía existir entidad educativa que quisiera acoger dentro de su seno a tan talentoso docente (pues sí, hay que reconocerlo, él es uno de los mejores docentes de niños que he conocido) y lo que ya iba quedando, era la opción de que si nadie quiere que trabajes para ellos, pues conviértete en tu propio jefe.

En perfecta comunión de pareceres, madre e hijo decidieron que la mejor alternativa sería crear un colegio propio, total, los humanos nos reproducimos como roedores sin el más mínimo miramiento, y quién no quiere educar a su vástago en un centro de buena categoría. La gran pregunta era “¿dónde funcionaría el flamante centro educativo? ¿En qué zona del soleado Trujillo debería estar ubicado este nuevo templo del saber?”

Luego de un intenso debate, zarpamos (me incluyo) en la noble aventura de buscar casas lo suficientemente amplias para albergar muchedumbres de exasperantes retoños humanos. Varios inmuebles quedaron finalistas, mas el gran obstáculo era el precio. Ni todos los ahorros de la progenitora y suegra mía alcanzaban para pagar siquiera dos meses de arriendo. Claro está, las correas salen del cuero y con  las matrículas se podría, finalmente, saldar cualquier deuda, pero eso no era entendido así por esta señora.

En alguna de las conversaciones que sostuvimos los tres (madre, hijo y yerno), la digna dama me empezó a mirar como una pequeña mina de oro o gallo de los huevos de platino, pues, sin ningún tipo de recato me preguntó acerca de mis ingresos o mis (inexistentes) ahorros. Tuve que explicarle que, debido a mis gastos, los cuales incluían el alquiler del departamento que compartía con su hijo y la gran deuda que había adquirido con cierta cadena comercial de verde logotipo y chilenos capitales, me encontraba inelegible ante cualquier entidad financiera, por lo menos, durante los próximos doce meses.

Sin embargo, esta francotiradora ya me había puesto en la mira y no pasaría mucho tiempo hasta que se le ocurriera su nnnnn: se alquilaría la nueva casa para el colegio, que sería de dos pisos. En el primer nivel se impartiría las clases a los cachorros ¿y en el segundo? Pues, qué creen, viviría este humilde semidiós, único capaz de salvar al mundo de la debacle económica. Pero, por supuesto, no viviría gratis, estaría obligado a pagar una renta a la madre de mi blanco tulipán, igual o mayor a la que pagaba por el departamento que habitaba en ese entonces. La cerecita del postre es que mi pareja no viviría conmigo, pues su madre no podía quedarse sola, necesitaba siempre de la compañía de su vástago; mas, había que ver el lado positivo del asunto: viviendo yo en el segundo piso del colegio, podría cuidar los equipos y mobiliario del plantel y, ante cualquier intento de robo, solo debía (así me instruyeron) empezar a gritar de modo que los hampones huyeran despavoridos.

“Lindo” – dije yo. Me pasó por la cabeza aprender a ladrar, pues, al ser los idiomas un talento natural en mí, de repente no se hacía tan difícil.

Sentado en el sillón que el patriarca de la familia ocupaba cuando veía televisión, yo escuchaba mi sentencia y me comparaba, minuto a minuto, con la vil sustancia que se expele por el intestino grueso. Así es como me valoraban, ése es el mérito que yo había ganado después de casi dos años de asimilación a ese grupo ¿humano? Un perro guardián a expensas de cualquier peligro, viviendo solo en una zona alejada de los lugares que me son familiares, y, sobre todo, muy distante de mi centro de labores.

Cuando más tarde, en la intimidad marital, manifesté mi desacuerdo con la decisión tomada por su madre, mi pareja me increpó mi poco sentido de cooperación (!) y me dijo que si yo no quería aceptar la misión, lo haría él, pero que yo sería el culpable de que mi suegra muriese de soledad y añoranza por su ausencia. No sería ésa la primera vez que me pusiera entre la espada y la pared.

ZombiePero como en los cuentos de hadas, no faltó el final feliz, al menos, feliz para mí. Me aproveché (en defensa propia) de un flanco flaco de esta señora y le dije que, analizando bien la situación, yo requería de un contrato de alquiler, pues poseo una razón social corporativa que llevo conmigo a todas partes, y si me mudaba a un local que estaba alquilado para otros destinos distintos a mi actividad comercial, se incurriría en el delito de subarriendo y las multas eran horrendamente astronómicas, cosa que yo no deseaba para tan querida señora. La cara de la vieja cambió a siete colores distintos en menos de dos minutos, enterró la mirada en el parquet y murmuró algo ininteligible. “¡Gané!” – Me dije, y empecé a ocupar mi ya relajada mente en mis asuntos propios y verdaderamente prioritarios.

¡Qué malo! ¿No? ¿Quién me quiere para yerno? A ver, la que dijo “yo”…

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Santa Claus no quiso entrar por la chimenea esta vez (cuento de navidad)

diciembre 25, 2013 Deja un comentario

ImageMe habían invitado a una cena navideña en una casa que queda por los quintos infiernos, pero yo decliné, principalmente, porque la movilidad había quintuplicado sus precios y, además, la fecha y hora del ágape se prestaban para los actos vandálicos más pintorescos de la ciudad. Al final, por mi seguridad y economía, decidí cancelar mi asistencia mediante un cobarde mensaje de texto  (muy a mi estilo). Sin embargo, para no pasar solito esta fecha tan conmemorativa para varios, decidí emprender la búsqueda de algún galán que supiera atizar bien la hoguera navideña que ardía en mi interior. Fue así como eché mano de una página de perfiles, y me puse a revisar uno que había estado estudiando por largo tiempo. Por fin tomé la decisión de hablarle por Skype y quedamos que nos  hablaríamos en la noche para tomar algún licorcito inofensivo y brindar por la ocasión.

Llegada la hora, establecimos el contacto y le fui a dar el alcance al lugar donde le había indicado. Me sorprendió su atuendo: un polo manga cero (con capucha roja) que dejaba ver sus ejercitados brazos y un jean azul marino muy bien entallado a sus generosos glúteos y bien formados muslos. Una vez dentro de la casa, lo conduje a mi dormitorio, especialmente acondicionado con una mesa de madera en donde esperaban, ansiosas, dos botellas de licor heladitas y dos copas. No podía faltar la música oportuna: una estación radial seleccionada adrede con música bailable y actual para crear la atmósfera correcta y despertar los sentidos.

Empezamos por destapar una de las botellas y  servir las primeras copas. Los temas empezaron siendo triviales y generales, para después irse tornando más personales e inquisitivos. Ya la madrugada se apoderaba de nuestras mentes y, al finalizar la segunda botella de licor, y después de bromas y risas fruto de la ebriedad, me preguntó él si sabía bailar. Se puso de pie y me invitó a la improvisada pista, mas no pudo dar ni un paso más. El licor se agolpó en su cerebro y mi invitado sólo atinó a cerrar los ojos y tomarme de las manos. Nos abrazamos y, a poco, nuestras bocas se encontraron.Image

No tuve que hacerlo retroceder mucho para que cayera en la cama. Me acosté a su lado y mi diestra mano desabrochó en un santiamén su correa y el botón de su pantalón. En medio segundo me quité el polo y me quité el resto de la ropa. Lo desnudé también a él y, finalmente, me encaramé en él y fusioné mi piel con la suya. Mi lengua exploraba su titánico tórax  avanzando hacia abajo, y, en una vertiginosa maniobra, mis fauces se abrieron  para tomar posesión de aquella apetitosa presa que parecía adquirir dimensiones colosales dentro de la húmeda y succionante oscuridad.

Azuzada así su libido, él me envolvió con sus poderosos brazos en un apretón que casi destrozó mi estructura ósea; luego empezó a devorar mi cuello. Más al sur, el fuego de su sexo incendiaba los aledaños de mi área pudenda y yo, en medio de jadeos, rodeé su baja espalda con mis piernas para quedar en la posición exacta para una perfecta estocada. Mas ésta no ocurría. No ocurría y no ocurrió. Yo sentía su miembro empapado pasearse por los alrededores de mi trinchera pero no había ningún intento para consumar la incursión. Creí comprender, entonces, sus escrúpulos y le ofrecí un condón, mas él me dijo, con lenguaje medio entrecortado: “No … es nuestra primera cita … disculpa … no suelo entregarlo todo tan pronto … yo sólo quería abrazarte.”Image

Lo miré breves segundos con una mezcla de desconcierto y lástima, y él me siguió diciendo que todo había sido muy bonito: el conversar conmigo, el pasar todas esas horas charlando y riendo, y que él quería seguirme frecuentando, conociéndome más y haciéndose cada vez parte vital de mi existencia. Asentí con la cabeza y le di un abrazo. Me besó y se vistió; me pidió que lo acompañara a la puerta y accedí. Una vez en la puerta del departamento, me tomo las mejillas con sus dedos y me dio un último y tierno beso. “Te quiero ver siempre” – Me dijo” Y se fue.

La moraleja de esta historia es que, frecuentemente, Santa Claus decide castigar a los niños malos y no entra por su chimenea … hagamos todos méritos para que el próximo diciembre el hombre de rojo sí quiera conservar las tradiciones navideñas.

Tu mirada de fuego encendida en mi mar

ImageFue sólo un inofensivo ataque inicial de nostalgia y esa manía que tengo últimamente de tararear en la mente melodías de canciones casi olvidadas. Era Sergio Denis, sí, el ochentero argentino de grandiosa voz, el autor e intérprete de esa maravillosa canción que sonaba ahora dentro de mi cráneo; me dispuse a buscarla y encontré el video. Realmente touching; ¡cuánto sentimiento en una sola pista musical! Me hizo estremecer de la misma forma en que seguramente lo hizo cuando la oí por primera vez. Decidí que al día siguiente la descargaría para gozar infinitamente de la versión MP3.

Casi a la par que me reencontraba con esta creación musical, hallaba a un personaje en Twitter. No lo conocía pero, siguiendo con mis manías, me gustó su foto y decidí averiguar un poco más de él. Resultó ser un activista LGTBI con participación en marchas por la igualdad y otros eventos. Lo vi en un vídeo, lo escuché hablar, y otra vez a mirar su foto. Le envié un mensaje de felicitación por la labor que hace y lo empecé a seguir. Cerré la noche.

Liendo 2Hoy temprano, me volvió a picar la curiosidad por saber más de él: George Liendo, cuya imagen combinada con la canción de Sergio Denis hacían una mixtura que mi corazón no me supo explicar. Un hombre de singular belleza y prodigioso verbo me aguijonea hoy el corazón y yo, para variar, no sé qué hacer: si coger mis maletas y volar a Lima dejando toda mi vida acá, o esperar a que la bruma del olvido cubra todo con su espesor y me diga: “ha sido todo una ilusión tonta, olvídalo.”

 Y hoy otra vez. Imagen y canción: una combinación que me hace cerrar los ojos húmedos y preguntarme si es posible albergar a estas alturas (y si vale la pena), un amor platónico nacido en una noche de solitario delirio …

¡Hasta la vista, Baby!

Hasta la vista, babyLuego de recibir el consejo de un buen amigo, decidí crear una cuenta en Facebook para incrementar las visitas a mi blog; sin embargo, pasado un tiempo prudencial, veo que no ha habido mejora alguna, motivo por el cual y, no teniendo ninguna razón más ni intención para permanecer un día más en esta adictiva página, optamos por retirarnos.

Dejo a todos aquellos usuarios dependientes quienes viven en las redes el día entero gracias a sus blackberries o smartphones y les deseo la mejor de las suertes compartiendo sus fotos y comentándolas (“jajajajajaajaaaaajj”).  En cuanto a mí, seguiré en mi dirección electrónica: rodeo_champ1968@hotmail.com  (ahora Skype), en mi blog: lamazmorrademisuegra.wordpress.com, y en las páginas de encuentros bajo el seudónimo de blanquirrojo.

Adiós. Esto no es para mí.

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Asu mare, ami mare y alas mares de las otras víctimas

abril 23, 2013 1 comentario

ImageProbablemente la película peruana más taquillera de los últimos años, Asumare, es la versión sofisticada del show que Carlos Alcántara ha venido entregando en vivo por muchas temporadas al público de esta parte de Sudamérica. En la obra, el ex “Machín Alberto” narra pasajes de su vida de una forma jocosa y mordaz, centrándose en las vivencias que compartió en familia durante su niñez y parte de su adolescencia. Su madre, personaje principal del monólogo, es presentada de una manera adorablemente desalmada, y su proceder,  aparentemente justificado por la dura vida que le había tocado vivir: prácticamente padre y madre de sus tres hijos, abocada a las tareas del hogar, pero con un empleo externo a tiempo completo para poder asegurar la subsistencia de sus críos y de su inútil marido.

Mujer malignaAlcántara evoca las innumerables veces en que su progenitora descargó sus furias y frustraciones en él y su hermano, haciéndola temible e indeseada en aquellos momentos en que su voluntad era contradicha. Todas estas remembranzas activaron el viejo proyector de mis memorias y, mi bien dibujada sonrisa, pronto se esfumó al empezar a desfilar por mi mente, experiencias similares (o acaso peores) a las que el dicharachero clown hacía alusión en el espectáculo.

Y es que madres que castigan, madres que agreden, madres que provocan daños físicos y sicológicos irreversibles en sus hijos deberían recibir todo el peso de la ley. Nadie les da derecho a ejercer la violencia sobre seres que no tienen ni el tamaño ni la fuerza que tienen ellas. Nadie les da autorización a recrear el trato que recibieron ellas en su propia infancia. No es excusa que ellas tengan el “deber” de corregir y encauzar a sus hijos; si en la actualidad se sancionan a las personas que cometen actos violentos contra los infantes (por ejemplo, las nanas desadaptadas o los violadores de menores), no se toma en cuenta que a veces los niños se quedan en casa con su peor enemiga: su energúmena madre, y todo lo que ella haga sí está permitido y sí es correcto y sí es por el bien de sus retoños … y luego se les llama “Santa Madre”, “Madrecita Pura”, y luego la defendemos a capa y espada cuando los otros nos la mientan, puta madre.Mujer en cárcel

Reviviendo todos estos hechos puestos en escena por el actor peruano, llego a la triste conclusión de que, si alguna vez me reencarno y vuelvo a tener una madre como la que asistió mi infancia, la entregaría sin duda a la justicia o la ajusticiaría personalmente con la misma desquiciada barbarie con la que ella me trató … no hay derecho.

Venezuela en manos de un niño bobo

abril 14, 2013 1 comentario

Nicolas-Maduro-con_Pajaro_450PxLos resultados a boca de urna que invaden las redes sociales acerca de las elecciones presidenciales en Venezuela de hoy dan como contundente ganador a Nicolás Maduro, el “hijo” de Chávez. Aun cuando su contendor Henrique Capriles Radonzki se acercó mucho más a la victoria que en las elecciones pasadas (frente al mismísimo emperador Chávez), parece ser que tampoco la pudo chuntar esta vez.

Todo parece indicar que el “toripollo” aquél que recibió la bendición por parte del comandante en forma de pajarito, se entornillará en el poder por un período igual o mayor que su antecesor, sin más experiencia ni mérito que haber recibido el respaldo de un líder enfermo, y haber asumido el poder absoluto de la nación con triquiñuelas y violaciones a la carta magna. Desde ya, en los ciento y tantos días que lleva Maduro como presidente encargado el país ha tenido que soportar dos devaluaciones, problemas de corte de energía eléctrica en diversos estados venezolanos y un alarmante incremento de muertes en manos de la violencia callejera. Sin embargo, envuelto aún en el aura quasi sagrada del “comandante de comandantes” el virtual ganador de las elecciones venezolanas goza de la adhesión de gran parte de la población que aún llora la partida de su líder. En pocas palabras, se trata del futuro de todo un país en manos de un niño bobo, que no tiene el menor tino de cómo dirigir una nación, no sólo por su falta de Disturbiospreparación académica, sino por sus constantes desatinos producto de su vehemencia campechana.

¿Qué depara ahora a los venezolanos en manos de un inepto como Maduro? ¿Será cierta la profecía de que el país está destinado a un descalabro total? ¿Qué deberíamos hacer las naciones vecinas para salvar a nuestros hermanos del norte de este suicidio masivo?

La partida de un viejo amigo

abril 8, 2013 3 comentarios

doshombresdndoseunabrazif3Al leer una noticia sobre el fin de la Era Messenger, me llegan a la mente muchos momentos trascendentales en mi vida. Obviamente, para quienes han nacido en la generación Facebook estas nostalgias serán incomprendidas e inexplicables, ya que su página actual les facilita la comunicación en tiempo real y el poder compartir sus fotos y estados de ánimo en cada instante de sus vidas (especialmente a aquellos que lo usan desde un dispositivo móvil).

Remontándonos un poco en el tiempo, luego de la revolución iniciada por ciertos sitios web que proveían de una forma de comunicación escrita e interactiva en tiempo real (por ejemplo: El Chat o MIRC), las cualidades user-friendly del Messenger tomaron posesión de las preferencias de los cibernautas. Empezaron así millones de relaciones virtuales entre usuarios de todo el mundo, yendo desde un vínculo de amistad hasta los cyber romances que se pusieron tan de moda en la década de los 90. En esos años, era muy común oír decir a los jóvenes: “tengo mi cyber novio (a). Páginas posteriores como Yahoo! emularon al Messenger de Hotmail, compitiendo en preferencias gracias a sus características, como “llamadas de voz” o “llamadas de vídeo” .

Debo confesar que, gracias al Messenger de Hotmail, pasé innumerables horas (especialmente nocturnas) hablando y soñando con seudo príncipes azules o MSNamigos que conocía de otras latitudes. De más está decir que también logré estrechar mis lazos familiares cuando mi ubicación geográfica se movió muchos kilómetros al norte de los míos.

Desde hoy, probablemente, no tendremos más a aquel amigo representado por dos íconos (uno celeste y el otro verde) tipo “peoncitos de ajedrez”, quien pasará a la historia como el responsable de muchas horas de conversación y esparcimiento. MSN, te vamos a extrañar.

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