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¿Es la familia de mi novio mi propia familia?


Hace unos días preguntaba a mis alumnos acerca de la importancia de llevarse bien con la familia de la pareja; en síntesis, ellos me respondieron que si la pareja era alguien “pasajero”, pues no tenía mayor importancia el conocer y/o tratar a sus padres o hermanos. Sin embargo, si se trataba de la familia de la persona con la que uno se iba a casar, entonces había que hacer todo lo necesario para que esa relación se fortifique, pues los padres de él /ella serían luego como nuestros “segundos padres”. Reí por dentro al escuchar estas ingenuas declaraciones y me pregunté si ello también aplicaría para una relación gay.

En mi caso personal, el tema de la familia es algo que vivo a la distancia. Me considero un buen hijo y un buen hermano, pero no vivo geográficamente cerca de mis consanguíneos, y así me siento bien. Valoro mi independencia y considero mi personalidad y forma de pensar fruto de un largo proceso de evolución que no estoy dispuesto a retroceder, pues sería como traicionarme a mí mismo, o no valorar los esfuerzos que hago por mejorar como ser humano.

Sin embargo, en la relación más reciente que tuve, en aras de no perder ni un segundo de vista a mi amorcito, accedí a involucrarme en su vida familiar (ya que él vive con su madre y abuelo). Entonces, me vi nuevamente inserto en un juego de reglas, costumbres y devociones que trajo a mi mente recuerdos de mis años aquellos en la capital junto a mi familia. Me di cuenta un poco tarde que mi decisión no había sido la correcta, pues tenía que lidiar con una insufrible suegra que padecía de “hijitis”, por temer que en cualquier momento yo le arrebatara al fruto de sus entrañas, y hacía lo imposible por limitar el tiempo que yo pasara con él. Estaba además el abuelo a quien, por solidaridad, tuve que sobrellevar, aunque sin mucho esfuerzo, pues él era el único miembro cuerdo de la familia y me deleitaba escuchando sus relatos acerca de la tierra donde nació (que es también la de mis propios abuelos).  Ni qué decir de los parientes que llegaban de cuando en cuando a las reuniones familiares, armando tremendo alboroto y mirándome ahí, elemento ajeno a la familia, como el “sobrino” que apareció de la nada (talvez de otro planeta), pero que actuaba como si hubiera nacido en casa.

Que quede claro que esta temporal renuncia a mis principios se debió a mi intención de conservar mi relación con alguien que, al parecer, no había aprendido a hacer una distinción entre su vida familiar y su relación sentimental. El resultado de este experimento me llevó a una asfixia de valores, y terminó siendo un factor de distanciamiento en mi relación. Considero que uno no se puede (ni debe) desligar completamente de la familia, pero también hay que saber hallar el equilibrio adecuado para que ninguna de las partes se perjudique.

Categorías:Familia, Pessoal, Sentimiento Etiquetas: ,
  1. angel
    abril 16, 2011 en 12:59 am

    Buskando en la red enkontre tu relato y de vdd krei ke no encontraria alguien que le pasara lo mismo que a mi!!! por amor y por la persona que queremos tratamos de adaptarnos y unirmos a esa celula familiar extraña en la cual tu eres el unico diferente,dejando atras la importancia de nuestra propia vida o actividades, lo peor es tener que ser como un borrego y seguir los lineamientos y actividades que el jefe de la familia proponga (vacaciones, fiestas compromisos, restaurantes etc etc)y acavas siendo un accsesorio mas de tu novia, jeje despues de 7 años de ser el acsesorio de mi novia hoy decidi terminar kon ello, lastima que se molesto y la heri un poko, al decirle ke su nucleo familiar me asfixia y exigia la autonomia de nuestra relacion y de pensar en futuro la autonomia de nuestra propia familia.. grax..Saludos!!

  2. abril 16, 2011 en 2:02 pm

    Es verdad, Ángel; a veces la pareja no entiende que lo que uno busca es realizarse sentimentalmente, no conseguir papá, mamá y abuelito nuevos. Más les vale a todos ellos que sepan hacer distinción de situaciones, sino, mejor que no busquen novio.

    Gracias, Ángel, por tu comentario. Saludos.

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