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Busco novio “masculino” para que mamá lo apruebe


Aún recuerdo claramente cuando conocí a mi ex novio. Las cosas se dieron muy rápidamente, una detrás de la otra. En la tarde lo contacté vía Messenger, y esa misma noche estábamos ya cenando cara a cara en una pizzería. Luego nos fuimos a un parque y estuvimos conversando varias horas hasta que nos sorprendió la madrugada. Ese primer día conversamos de todo; como elaborando un  menú o un índice de los episodios que viviríamos en los siguientes dos años.

Posteriormente, en nuestras cenas conmemorativas de un mes más juntos, él me contaba todo el “proceso” que había supuesto el elegirme a mí como pareja. Me dijo que había conocido a muchas personas antes que a mí y que a tal lo había descartado por esto y a cual por aquello, pero que yo había reunido todos los requisitos del perfil que él tenía en mente: lo físico y también mi condición de ser “muy masculino”. Me dijo que a él no le iban los afeminamientos, pero que, sobre todo, ése era un requisito que el candidato tenía que cumplir para que su mamá lo pudiera aceptar y no pusiera obstáculos en la relación.

Sin embargo, mi masculinidad no fue un arma suficientemente decisiva contra los celos de una madre que temía todo el tiempo que le arrebataran a su hijito y que hacía uso de todo un abanico de artimañas para mantenerlo a su lado. No obstante, la conducta que yo observaba en la mazmorra de mi suegra era siempre con miras de agradarle, pues en su propiedad era que pasábamos la mayor parte del tiempo. Mas, como es de suponer, en casa de ellos no podíamos comportarnos como pareja porque había “que respetar la casa”, y en muchas de las cosas que planeábamos hacer mi novio y yo, teníamos que incluir a la madre, ya que ella estaba sola y no tenía a nadie (¡pobrecita!).

La sangre llegó al río cuando mi ex novio me dijo que en un futuro, yo tendría que mudarme a la casa de ellos, pues, si el abuelo (tercer integrante de la familia) fallecía, mi pareja iba a tener que pasar mucho más tiempo en su casa para acompañar a su mamita. What the fuck? – Pensé yo. Jamás lo haría y jamás lo hice, pues, ¿no había sido suficiente ceder en tantas cosas en aras del amor, que también tendría que condenarme a vivir bajo el yugo de esa bruja por el resto de mi vida? No way, José!

Categorías:Familia, Pessoal Etiquetas: , ,
  1. Matt
    marzo 15, 2011 en 8:21 am

    los gays viven a la sombra de la madre. Si no la imitan como maricas es ella la que los tiene presos en una relacion enferma.
    lo mejor es hacerse hombre y dejar a la mama donde tiene que quedar, en la cocina.

    andar tomando la teta de la mami no es masculino

  2. marzo 15, 2011 en 10:21 am

    Wow, te fuiste al extremo, Matt. De acuerdo con que la mamá tiene que dejar crecer al hijo y permitirle que tome sus propias decisiones, pero ¿enviarla a la cocina? Bueno, si a ella le gusta cocinar …

    Yo la enviaría a buscar marido (si no lo tiene), ya que la falta de éste la hace pensar en el hijo como su propia pareja (o como su padre) y de ahí provienen los celos cuando aparece un tercer personaje en la historia.

    Gracias por tu comentario. Espero tenerte más seguido por aquí.

  3. Johnn
    abril 22, 2011 en 2:09 am

    Good decision dude!
    I like the way you said ‘what the fuck?’ and ‘No way, Jose!’

  4. abril 23, 2011 en 12:01 pm

    If I hadn´t made that decision, I would still be going in and out with them as a heard of cattle!

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