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Amores en BLANCO y NEGRO


Cuando logré independizarme de mis padres, hace ya tiempo, y conseguí un espacio propio donde vivir, empecé a experimentar las dificultades de mi nueva vida (tener que trabajar más, pagar cuentas propias, ver dónde comer, etc.). Por otro lado, empecé, también, a hacer uso de mi independencia de manera hedonística: llevar chicos a mi cuarto sin tener que lidiar con los reparos de nadie.

Eran los tiempos de la fiebre discotequera en Lima, así que en una de esas noches me enganché con un muchacho más joven que yo y de rasgos afro descendientes: alto, de osamenta fuerte y apariencia varonil, aunque sus modales no necesariamente coincidieran con la primera impresión que daba. Ya en la intimidad de mi habitación, pude comprobar que su virilidad radicaba en mucho más que su estatura o contextura física: era un súper dotado y yo, en mi corta experiencia con muchachos, había visto miembros de esas dimensiones solamente en fotos de revistas para adultos. Lo que siguió fue una mezcla de lucha y placer, ya que, tengo que confesarlo, no tuve la capacidad de albergar una pieza de ese calibre dentro de mí. Hubo una segunda oportunidad, pero, por circunstancias ajenas a ambos, no fue, tampoco, una experiencia placentera.

Pasaron muchos años y ya, radicado en esta ciudad, contacté a otro moreno de una ciudad aledaña. También era más joven y alto que yo; también de contextura gruesa y acentuada prominencia genital. Esta vez, seguramente debido a mi buen kilometraje, pude recibir sin problemas los  casi 21 centímetros que tuvo a bien ofrecerme. Nos vimos muchas veces, pero mis reiterados intentos de estabilidad emocional con otras personas, ocasionaron nuestro alejamiento definitivo.

Mas el gusto por el sabor del café sigue vivo en mí y estoy a la espera de un moreno que llegará desde la capital a hospedarse en mi departamento. Esto promete una y mil anécdotas. Ya casi no puedo resistir la impaciencia …

Imágenes tomadas de : http://www.seancody.com

  1. marzo 18, 2011 en 3:07 pm

    Hombre pues a mí nunca me llamaron la atención los hombres negros al menos en mi época discotequera en Lima, es mas me daban cierta desconfianza por anécodotas no siempre favorables que escuchaba de ciertos amigos. Pero igual, físicamente no llamaron mi atención.
    Lo curioso es que al llegar a Europa y ver otros tipos de hombres de raza negra quedé alucinado. Sobre todo brasileños, caribeños y afroeuropeos. Eran simplemente espectaculares.
    Recuerdo un angloafricano que conocí y era sencillamente una belleza y con un porte de masculinidad que quitaba el hipo a cualquiera. Tuve rollo sexual con él y fue una experiencia mas que agradable, pero no sé porque, desde ese momento dejé de fijarme en éstos.
    Aún asi he visto que muchos hombres negros son mas que cotizados, pero a la hora de acentuar una relación estable como que no.

    Pues nada José, que te la pasas rebien con este tío y que te ponga mirando pa’ Cuenca y pa’ todos lados 🙂

  2. marzo 20, 2011 en 10:10 pm

    Gracias por tus buenos deseos, Saulín, seguramente será una experiencia inolvidable. Ya te contaré oportunamente mis maromas y acrobacias con este hombre de ébano.

  3. Johnn
    abril 22, 2011 en 1:57 am

    The way you say that sounds exciting and makes me fantasize with it.

  4. abril 23, 2011 en 11:57 am

    It IS exciting, my friend, you should try it so that we can exchange experiences 😉

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