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La tan venida a menos etiqueta de “primo”


Parece ser que es cada vez menos común, y hasta vergonzoso, el admitir que uno tiene una relación estable con alguien, ya que la soltería es lo que nos va mejor si de diversión hablamos. Por esta razón, escucharemos a muchas chicas decir que el acompañante con quien se le ha visto en reiteradas ocasiones (algunas bastante comprometedoras, inclusive) es “solamente” un primo, no un enamorado, ni siquiera un agarre.

¿Y en el lado gay? ¿Existen también estos casos? Pues claro que sí, y muchos; talvez más frecuentemente que en el hétero. Para un muchacho soltero que no tiene enamorada es mucho más fácil decir que su pareja (en la vida real) es un “primo”, en vez de un “pata”, ya que esto último talvez lo obligaría a exponerse en situaciones 100% heterosexuales típicas de dos amigos: asistencia a partidos de fútbol, night clubs (de bailarinas nudistas) o, hasta prostíbulos. En cambio, dos primos no necesariamente tienen que hacer lo mencionado anteriormente. Es más aceptable verlos juntos en situaciones más familiares o “zanahorias”, cuidándose siempre de no rodearse por gente con demasiada pluma o no ser sorprendidos entrando o saliendo de locales gays.

En mi caso personal, mantuve una relación de dos años con alguien a quien yo presentaba como “mi primo” (y él también lo hacía); mas la diferencia con el párrafo anterior es que nosotros sí lo éramos. Nuestro grado de consanguineidad no es tan estrecho, pero de existir, sí existe. Tenemos orígenes comunes que no se remontan más allá de las tres generaciones, así que nosotros sí teníamos la “autoridad” para decirlo; de esa manera nos dejábamos ver juntos en casi toda ocasión, y no solamente los dos solos, si no, a menudo, con la madre de él (mi tía-suegra) y su abuelastro.

Desafortunadamente, este grado de afinidad sanguínea quedó bloqueado cuando mi relación sentimental terminó, pues tuvimos a mal mezclar las cosas sentimentales con las familiares y, la debacle de una arrastró, inevitablemente, a la otra.

Categorías:Familia, Sentimiento Etiquetas: , , ,
  1. Edgard Rodriguez
    abril 11, 2011 en 4:00 am

    tambien se dice un companero de clases, un colega del trabajo…

  2. paulina
    abril 11, 2011 en 11:43 am

    Hola

    Mi nombre es Paulina y soy administradora de un directorio y buscador de webs/blogs. Buen blog personal. Quisiera intercambiar enlaces. Puedo agregarla en nuestro directorio para que así mis visitantes puedan visitarla tambien.

    Si te interesa, escribeme al mail: p.cortez80@gmail.com

    Saludos
    Pau

  3. abril 12, 2011 en 11:34 am

    Para Edgard:

    Sí, amigo, yo también los he presentado como “compañeros de trabajo” porque precisamente eso eran; tuve a bien enredarme con varias personas en mi centro de labores 😉

    Para Paulina:

    Encantado de intercambiar enlaces. Ya respondí a tu petición vía e-mail también.

    Saludos.

  4. abril 19, 2011 en 11:56 am

    En mi caso eran: “colegas de Facultad/Universidad”… tiempos aquellos, ahora con pana y concha los presento como lo que son ejeeje

  5. abril 19, 2011 en 11:09 pm

    ¿Beatita de Humay? ¿Sarita Colonia? ¿Santa Rosita? ¡Vaya!

    Saliste del clóset y ahora tu familia te acepta como eres y con novios y todo. Yo me salí de casa porque mis padres jamás me aceptarían. Ahora vivimos alejados (geográficamente) y nos turnamos tapando el sol con un dedo, un día cada uno … me refiero a que nunca hablamos del tema de mi orientación sexual.

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