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¿Cuál es la libertad que anhelamos?


Después de ver y comentar la serie Gayxample, me asaltaron algunas dudas acerca del futuro de la sociedad con respecto a la aceptación (tolerancia) a la condición gay.  En las grandes ciudades europeas se puede apreciar gente del mismo sexo caminando de la mano por la calle o parados en alguna esquina besándose a vista y paciencia de todo el mundo. Luego, dentro de los bares, saunas o en los mismos departamentos o casas donde los gays conviven, la historia es otra. Chorreras de cocaína, marihuana, prostitución y promiscuidad corren por doquier, ratificando a cada minuto la ¿bien? ganada reputación que tenemos.

En contraste, cientos de homosexuales son humillados, maltratados y hasta asesinados en todo el mundo a diario en aras de la lucha por la no discriminación. Una vez al año, coloridos carros alegóricos recorren las calles mostrando la “diversidad sexual” y pidiendo aceptación por parte de los escépticos heterosexuales. Importantes personajes de la farándula hacen apología a la igualdad entre las diversas orientaciones sexuales y ambiciosos políticos esbozan pomposos discursos explicando cuán mejor sería el mundo si todos nos aceptáramos como somos.

Sin embargo, en nuestros países en vías de desarrollo, esta anhelada realidad todavía está distante, sólo quizás, dentro de algunas decenas de años podamos vernos al igual que ciudades como Madrid, Barcelona, Bruselas o Berlín y disfrutar de una condición libre de mostrar sentimientos y afinidades sin temor a ser censurados. Mas, aquí surge una interrogante, todos esos años que nos faltan, ¿nos ayudarán a madurar y aprender a discernir entre libertad y libertinaje? ¿Es la meta llegar a ser una Sodoma o Gomorra del siglo XXI o es posible poder administrar nuestros derechos de una manera digna y civilizada para realmente reivindicarnos y demostrar que somos elementos útiles en cualquier sociedad? Talvez sea justo que vivamos aún en un mundo de restricciones. La libertad en manos de gays inescrupulosos puede convertirse en un juguete peligroso, tal como lo sería una granada en manos de un niño. Reflexionemos.

  1. junio 6, 2011 en 6:38 pm

    Vamos por partes como diría Jack el Destripador je je je
    ¿Sodoma y gomorra del Siglo XXI? me parece que exageras. Primero si los gays no existieramos el mundo sería igual de como es ahora. Lleno de heterosexuales chorreando tetosterona yendo de putas y follando por cualquier parte como ya sucede hoy por hoy. Los gays inescrupolosos los hay como los hay heterosexuales. Las mafías de trata de blancas genera ingresos millonarios a sus integrantes y miles de mujeres son esclavizadas, secuestradas y obligadas a ejercer la prostitución y esa prostitución no la consumimos precisamente los homosexuales, es para público heterosexual.
    Es más la prostitución masculina dirigida a gays ya no es un mito y se ha estudiado y es minoritaria a diferencia de la femenina.
    La Sodoma y Gomorra que mencionas existe y persistirá y se modificará para bien o para mal de cara a un futuro.
    Cuestionar el ambiente gay poniendo como ejemplo el ambiente hetero hace que muchas sociedades nunca avanzen en derechos y libertades igualitarias. Nadie pide ser más que nadie. Ni un hetero hacia un gay o viceversa. Solo nos faltaría que ahora nos digan que tenemos que salir con chaperón para conocer a alguien y decir “Es que soy un chico de mi casa” ja ja ja
    No hay nada que reflexionar, desde Suecia pasando por España, luego Canada y terminar en la Argentina, solo por mencionar algunos países, las libertades se han conseguido por el simple hecho de ser personas, no por nuestras conductas. Cada quien es libre de hacer lo que quiera, lástimosamente muchos gays no pueden hacerlo, ni públicamene, ni socialmente, ni administrativamente, ni contributivamente, por el simple hecho que muchos se creen con la autoridad para señalarrse entre sí.
    Saludos

  2. Edgard Rodriguez
    junio 8, 2011 en 10:21 am

    Absolutamente de acuerdo con Saúl, no creo que las libertades deslinden en libertinaje, mas bien es el ambiente en el que nos desevolvemos el que nos hace presa de vicios y excesos.

  3. junio 8, 2011 en 11:20 am

    A ver, Utilísmos, ordenémonos. Este artículo fue fruto de la apreciación a la serie Gayxample, cuyo objetivo (lo pueden leer en la página de la serie – no es invención mía), es lograr la aceptación y tolerancia a los gays por parte de la sociedad.

    Mas, lo que se muestra en esa serie es todo lo que hace que la sociedad no nos acepte: los vicios y aberraciones. Por ello envié un correo al director haciéndole ver ese aspecto.

    Es como si alguien quiere ser aceptado en un empleo; tiene que mostrar lo mejor de sí. Nadie dice que los gays somos ángeles, pero ¿qué tal mostrar una serie con gays que sean ejemplares y útiles a la sociedad?

    Ése es el mensaje.

  4. Edgard Rodriguez
    junio 9, 2011 en 8:41 am

    querido Jose:

    los años y las distintas etapas de mi vida me han enseñado una cosa, la primera es aquella de no juzgar, sobretodo porque nadie es dueño de la verdad, ademas todos tenemos la libertad de elegir lo que queremos y a quien queremos seguir o frecuentar, lo que se ve en la serie lo he visto en Madrid, Bruselas, Berlin, Barcelona, pero quizas lo he visto porque la unica gente que conoci alla frecuentaba lugares asi, yo personalmente en Roma tengo un amigo a quien le va ese estilo de vida, pero yo y quien frecuento habitualmente tenemos un ritmo de vida distinto, pero todo esto porque soy feliz asi, no debo hacerme aceptar por nadie, ademas dicho de ese modo es como mendigar “la aceptacion” de quienes creen tener el monopolio del estilo de vida de los otros, ademas las leyes de igualdad de derechos para las parejas heterosexuales y homosexuales, de respeto a las diversidades sexuales parten del presupuesto que todos debemos ser iguales ante la ley.

    Entiendo que quizas tu digas que con actitudes bizarras, viciosas y distintas a lo que muchos creen la normal cotidaniedad de la vida de los ciudadanos medios, estemos alejando el reconocimiento de los derechos que pretendemos nos sean reconocidos, pero tambien es un modo de decir que ellos viven en lo justo y nosotros no, disculpame pero no estoy de acuerdo contigo.

  5. junio 13, 2011 en 5:27 am

    Pues mira coincido con Edgar en muchas cosas. Por otra parte una serie no es algo que nos deba influir en lo mas mínimo. Además no hay necesidad de venir a Europa para darse cuenta que el estilo de vida de un gay en alguna parte de la misma es vertiginosa. Si en Lima o en tu ciudad de adopción Trujillo existiesen barrios como el Gayxample o Chueca los gays saldrían en masa del armario y se volverían locos de atar.
    ¿Recordáis lo que pedían los chicos que visitaban decadente.com? siempre zonas abiertamente gays porque necesitan en dichas ciudades. Y los “grupitos” de gays que se formaban en las pocas discos que existen no son precisamente hijos de la madre cordura. Tambien hay drogas, tambien hay promiscuidad, tambien hay transformismo, etc.

  6. junio 17, 2011 en 10:00 pm

    Piccolino: No tienes que disculparte al dar tu opinión. Éste es un espacio libre y ha nacido para eso, para acoger opiniones diversas.

    Puedo acotar a los comentarios vertidos hasta ahora que, si bien es cierto tanto en el campo hétero como en el homo se cuecen las mismas habas, no hace daño un poco de templanza. No porque queramos (o pidamos) la igualdad ante la ley, ante la sociedad o ante quien sea vamos a comportarnos como unos enajenados que se van a morir mañana. Considero, y estoy convencido, que deberíamos tratar de mostrar cosas buenas de nosotros y dar con ello el ejemplo. En lugar de decir “yo hago esto porque los héteros también lo hacen, y por eso exijo el mismo trato”, entonces mejor no pidamos nada, pues nuestra meta no es digna.

    Deberíamos empezar por nosotros mismos y demostrar que sabemos manejar una libertad con mesura; debemos cobrar conciencia de que podemos ser mejores y, siendo así, no necesitaremos leyes ni reconocimientos de terceros, pues nuestra misma actitud será nuestra carta de presentación.

  7. cristian
    junio 26, 2011 en 8:11 pm

    me pareció alentador , ver que en mi país se están asiendo marchas por la libertad gay. Soy hatero, pero me parece un gran paso;para un camino de respeto, entendimiento y unidad solo así seres verdaderamente libres.
    El hecho de que las madres , se ponen en el lugar de de tener un hijo gay, y que ellas mismas le amarían igual;pues son igualmente sus hijos , me parece otro gran paso…

    SANTIAGO DE CHILE

  8. julio 1, 2011 en 5:25 pm

    Claro, Cristian, mas ojalá todas las madres aceptaran la condición sexual de un hijo gay. Si la tolerancia empezara por casa, el mundo sería muy distinto.

  9. marzo 12, 2013 en 1:08 pm

    Anhelo que el ser gay sea tan “grave” como ser zurdo, como ser catolico o como ser dislexico, es un grupo, es una caracteristica pero no te añade ni quita.

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