Inicio > Religión, Sociedad > Mientras el mundo se muere de hambre, en el cielo se toma Coca-Cola

Mientras el mundo se muere de hambre, en el cielo se toma Coca-Cola


Mi madre solía decirme cuando era niño que en el cielo la gente buena tomaba Coca-Cola. Yo creía esto posible pues la gaseosa en cuestión estaba muy bien rankeada en mis preferencias y muy bien podría “Papa Lindo” haberla elegido de entre las demás para hacerla la bebida oficial allá en Paraíso. Sin embargo, esta anécdota, despojándose de su toque de ingenuidad e imaginación funcionaría muy bien como una metáfora que señale el abismo entre lo que consume la gente privilegiada y lo que consumen (si consumen algo) quienes no tienen recursos para sobrevivir. Para ilustrar la historia con un ejemplo real y muy actual, citaremos el caso de nuestro buen amigo Joseph Ratzinger, quien olvidó sus votos de pobreza en el bolsillo de su uniforme nazi allá por la década de los 40.

Para coronar el descaro que significa llevar una vida como la que lleva Raztinger, hace poco se hizo público el tipo de alimentación que los pontífices llevan, y, sobre todo, se develó la procedencia de estos alimentos. Resulta que a un kilómetro del complejo estival de Castel Gandolfo (donde los Papas vacacionan) se sitúa “la Granja de los Papas”, un lugar como se narra en los cuentos infantiles, donde se crían animales del mejor linaje: vacas, gallinas, pollos, perdices, conejos y cabras; así como los mejores árboles frutales. Todo con el afán de llevar a diario los mejores y más sanos productos a la mesa del Papa. De este modo, por ejemplo, mientras el Santísimo Padre prueba unas deliciosas tostadas de fino trigo con suavísima mantequilla elaborada con leche de primera, el cadáver de un niño muerto por inanición es devorado por los buitres en el desierto de Gaza. A la hora del almuerzo, el Sumo Pontífice degusta un exquisito guiso de perdiz a las finas hierbas, mientras en la zona del Sertão brasileño, un campesino ve secarse sus sembríos debido a la interminable sequía de esta época del año. Y, al terminar la tarde, cuando el Sumo Pontífice se sienta a tomar un fino té con bizcocho elaborado con huevos y  miel de su celestial granja, Barack Obama alista el último bombardeo a su blanco de turno: Libia, asegurándose que la sangre de hombres, mujeres y niños muertos en el ataque sea disminuida (o ni siquiera mencionada) por los medios “autorizados” para propalar la noticia.

Y es así como transcurre la vida de este infame líder de unos cuantos; y es así como su reino (que es bien de este mundo), sigue succionando la sangre de las naciones para poder continuar con su lujosa existencia diaria y, cuando, una vez al año, se canse de no hacer nada por los que más necesitan de su ayuda, se irá nuevamente de vacaciones a ese remanso de paz y naturaleza donde es muy fácil olvidarse de problemas insignificantes como pobreza, enfermedad o muerte.

  1. septiembre 8, 2011 en 3:05 am

    cuanta razon tienes, pero cuanta importancia les das, saludos querido Jose, necesito una audiencia contigo, dime donde cuando y donde!

  2. octubre 3, 2011 en 9:21 pm

    Siempre que pueda y tenga energía denunciaré a estos comechados para aportar con un granito de arena a que el mundo tenga un poquito más de equilibrio.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: