Inicio > Local, Religión, Sociedad > Santísima alma de mártir

Santísima alma de mártir


Cuenta una leyenda católica que, a fines del siglo pasado, en un populoso distrito de la capital peruana, nació un santo varón de nombre Luis, quien por su obra y devoción, pasó a la inmortalidad bajo el apelativo de “El Beato”. Su infancia se desarrolló en medio de la alegría y el candor de una comunidad de ciudadanos honestos y trabajadores, de los cuales Luis tomó las virtudes de la tolerancia y abnegación.

Durante su pubertad mostró gran apego hacia la naturaleza. Se dice que practicaba la ornitología, pues gustaba mucho de los pájaros de todo tamaño y color. Identificaba sus cantos y decía que a través de ellos, Papa Lindo cantaba a los hombres. También era admirable su habilidad para cultivar hortalizas; nadie en la región lograba hacer crecer tanto el nabo o el pepinillo, los mismos que eran distribuidos gratuitamente entre los moradores de los aledaños. Sobre su adolescencia se conoce poco, pues no se ha encontrado material escrito; pero un grupo de filósofos asevera que el Beato tuvo en esta etapa una fugaz inclinación por la fauna marina: le atraían mucho las maruchas y las conchas; hasta hay quienes aseguran que existe un retrato de él desnudo en la playa y con el cabello largo, emulando a la Venus del cuadro que pintó Boticelli.

Mas en su adultez, sus cualidades piadosas se hicieron mucho más evidentes cuando se colocó una corona de espinas debajo de su sombrerito de ala angosta y un cilicio debajo de su correa de Nike. Hacía grandes penitencias cargando pesadas cruces  (dependiendo de la época) y daba alivio espiritual a sus congéneres, quienes lo consideraban desde ya un santo a la altura de Sarita Colonia o los Santos Calaveritas.  Mas nadie sabe cómo ni dónde pasó sus últimos años. Sólo se recuerda que un 17 de diciembre subió a un cerro a orar y de ahí nunca más bajó ni fue hallado. La Iglesia ha esbozado un dogma al respecto, diciendo que unos seres alados se lo llevaron al cielo desde la cima misma del cerro al que subió.

Desde esa fecha, los fieles lo sacan en procesión por las calles de su viejo San Juan (de Lurigancho). Muchas viejitas con velos en la cabeza siguen la imagen con sus sahumerios, y un coro de guachimanes de ajustados pantalones entona alabanzas en su honor. Nuestro beato, patrono de los arquitectos y bipolares, está ya a medio milagro de ser santo (más cerca que Juan Pablo), y sólo se espera que el taita Ratzinger regrese de sus vacaciones anuales para que analice el expediente y emita su veredicto.

  1. Edgard Rodriguez
    diciembre 19, 2011 en 11:46 am

    buen relato te falto escribir que toda semejanza con la realidad es puro caso!

    • Beato de Humay
      diciembre 22, 2011 en 8:49 am

      Piccolino tenéis toda la razón

  2. Beato de Humay
    diciembre 22, 2011 en 8:49 am

    Josecito recien leo el artículo realmente tienes mucha pluma!!! Y no negare q me he sentido muy importante al ser parte de tus relatos hehehe… abrazos y espero pases unas felices fiestas!

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: