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Archive for 21 abril 2012

¡Maldita soledad, maldita internet y maldito yo!

Una de las cosas que agradezco a mi ajetreada agenda diaria es el mantenerme con la mente ocupada en cómo diablos voy a hacer para pagar esto o aquello ahora que he decidido mover mis horarios de trabajo y las proyecciones de cursos no se muestran auspiciosas. Así transcurre mi workahólica vida con fines de semana de estudio y liderazgo académico, pero siempre con la vista en el horizonte de algún día de descanso para poder sentir que estoy vivo y que puedo, por lo menos, tirarme a la bartola un día o dos.

Mas, cuando estos días de break llegan, y me percato de mi entorno, me asaltan la nostalgia y la soledad y me incitan a cometer locuras. Me siento frente a la PC y ya quiero volver a sumergirme en mares de sentimiento que no me dejarían jamás un buen sabor de boca, pues son alternativas que dejé de lado por alguna sabia razón: no volver a naufragar en aguas torrentosas, mucho menos ahora que no tengo tiempo de atender asuntos del corazón.

Sin embargo, las ideas masoquistas se fijan en mi mente y bastaría un día más (uno solo) para volver a llevar mi botecito hasta la orilla de la reconciliación y hacerme a la mar sabiendo que en sólo unas horas tendría que recoger mis redes vacías (o rotas) para retornar a casa lloroso y reencontrarme con la señora rutina.

Je ne me comprends pas! A veces tan fuerte y a veces tan vulnerable, con el mismo sello en la frente que todo el mundo. Lléveme el remolino de la perdición, ¡pero lléveme ya!

Categorías:Pessoal, Sentimiento Etiquetas: , ,

Gracias, señor Amor

Hubo en mi vida un episodio en que mis barreras emotivas se hicieron añicos. No era posible para mí realizar una sola actividad por varios minutos sin que acudiera presurosa la desesperación. Ello afectó mi vida familiar y mi trabajo. La corona de soberbia que solía llevar hasta el momento abdicó a la desesperanza y al reencuentro con el sueño, paliativo temporal de existencia tan pavorosa.

Aparte de la proximidad de mi familia que tanto evité a lo largo de mi vida, procuré rodearme de nueva y buena música, y fue así como reapareció en mi vida el señor Amor, otrora embajador de mis pininos en el amor gay. Eros Ramazzotti me trajo sus nuevos temas, los mismos que hice míos uno a uno desde el cassette original que tuve a bien adquirir con mi irrisorio sueldo de aquel entonces. Además, este divo europeo era dueño de un cuerpo espectacular que era una motivación más para convertirse en su fan acérrimo. Medio superado el incidente personal que narro, el nasal cantautor italiano me siguió acompañando con una u otra canción que colocaba en las listas de hits radiales noventeros. Inclusive un día, gracias a un milagroso programa de descargas Mp3, llegué a reunir una interesante recopilación de sus mejores temas en italiano, colección que conservé por varios años hasta que, misteriosamente, desapareció.

Recientemente, al instalar un nuevo buscador de música, lo primero que vino a mi mente fue volver a reunir los temas del señor Amor. Para ello visité su página web oficial para informarme de las más recientes primicias, y me di con la sorpresa del que el tiempo no respeta a nadie y aplica su azote al rico, al pobre, al famoso y al anónimo. Encontré a un Eros canoso, carapálida y visiblemente avejentado; mas su voz y su físico (quiero anhelar) siguen dando la hora. Los últimos temas de su álbum lanzado en 2009 (“Alie e radici”) ya obran en mi poder y son la miel que endulza mis oídos en estos días.

¡Las reglas son las reglas, mamitaaaa!

abril 6, 2012 1 comentario

Del exabrupto a la calma. Así parece haber pasado el multimillonario Donald Trump ante la presión impuesta por la prensa y la abogada de la transgénero y candidata a la corona de Miss Canadá, Jenna Talackova. El organizador del certamen de belleza más famoso del mundo se opuso inicialmente a que una persona que no nació mujer, participara en un certamen de féminas; este motivo causó que la Talackova fuese separada hace poco de su postulación a la corona.

Talakova nació como varón, pero en su temprana adolescencia se empezó a someter a tratamientos a base de estrógeno con el propósito de frenar su natural evolución masculina y empezar a desarrollar un cuerpo de mujer. Hace cuatro años tomó la decisión de cambiarse de sexo y, con, ello, dio el paso definitivo a su cambio de identidad, considerándose oficialmente como una mujer.

Como era de esperarse para casos como este, la prensa se adueñó del caso y puso a Donald Trump en jaque, resaltando los  argumentos que esgrimía la abogada de la participante en torno a un abusivo caso de discriminación. Ante todo el alboroto, el organizador del evento emitió una serie de declaraciones ambiguas, aparentemente admitiendo que su fallo original fue erróneo. Por otro lado, las reglas del concurso son bastante claras al respecto: “pueden participar todas aquellas candidatas que hayan nacido mujeres”, requisito que la espigada y flamante fémina no cumple.

En lo personal, considero que toda persona debe respetar las reglas y principios de cada circunstancia. ¿Por qué nos es tan difícil aceptarlo? Pienso que la señorita Talakova bien podría participar (¡y ganar!) un concurso de Miss Universo Gay o Miss Transgénero, pues ese evento está claramente dirigido a personas como ella. Si la organización Miss Universo tiene sus reglas, estas deben respetarse; hoy por hoy basta hacer un laberinto mediático para obligar a la gente a cambiar decisiones que a veces son justas y propias. A este paso, si las organizaciones siguen siendo acosadas por el rigor de los medios, pronto enjuiciarán a Chanel # 5 por no querer vender un frasquito a una coqueta chimpancé con pasaporte humano.

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