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Posts Tagged ‘bareback’

La capitulación del condón

febrero 16, 2013 2 comentarios

ImageVivimos en una sociedad en la que se manipula a sus habitantes a través del temor. Instituciones gubernamentales, religiosas y grandes capitales están asociados para lograr que el individuo viva pendiente de los grandes riesgos que significa obrar con libertad. Tenemos, por ejemplo, las empresas aseguradoras que se encargan de recordarnos que en cualquier momento podemos tener un accidente o perder a un familiar cercano; son los seguros, también, los que nos alertan que nadie está libre del cáncer, así que a gastar miles de dólares anuales para estar “listos” para cualquier mala noticia del oncólogo.

pope-condom¿Y qué decir de las prevenciones contra las enfermedades sexuales y el SIDA? ¿Se ha puesto alguien a calcular la cantidad de millones mensuales que la industria de condones factura al mes? Y es que el miedo a contraer el “booh” es tremendo y es mejor cuidarse antes que lamentar una penosa consecuencia que nos pueda convertir en guiñapos humanos y una triste realidad para nuestras familias y la sociedad. El goce sexual se ha convertido en un tabú. Está prohibido; si lo haces sin condón entonces tendrás ahora que cargar con la culpa correspondiente hasta que pasen seis meses en abstinencia (período “ventana”) y te puedas hacer la correspondiente prueba de descarte.

Bareback 2En lo personal, no he perdido el miedo total al SIDA o a las enfermedades venéreas, pero, hay veces en que reclamo a la vida mi condición de ser humano y de poder gozar las cosas que existen a mi alrededor. Toda vez que he tenido una pareja estable he dejado el condón a un lado, pues la confianza es una carta fundamental en una relación de pareja y el sexo puro es una demostración de ello. El placer del sexo “a pelo” no tiene comparación y yo soy partidario de la vieja idea de que uno tiene que saber confiar en la gente y darse cuenta de que, detrás de todos los miedos que nos quiere inculcar esta sociedad, está la oscura intención de lucrar con nosotros y manipularnos.

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Cariño prestado

agosto 10, 2011 3 comentarios

Haciendo buen uso del tiempo del que dispongo estos días, me aventuro a echar mis redes al ancho mar y ver qué especímenes puedo saborear cada vez. Los consigo de todo tipo: jóvenes, maduros, altos, bajos, altos, bajos, delgados, gruesos, blancos, trigueños, dotados, maniceros, machitos, maniquíes de discoteca, etc., etc., etc.  Y cada cual demuestra su arte y estilo entre las cuatro paredes de mi habitación.

Sin embargo, y a pesar de la diversidad de hombres con la que interactúo, casi siempre se mantiene una constante: el cuidado y afecto que ellos ponen en cada encuentro. Aún si es la primera vez o ya un “reincidente”, el calor y cariño que despliegan en el sexo es un sello que marca mi piel en brasas. Me siento envuelto en una vorágine de pasiones desbocadas, pues hasta aquél que tenga rostro de niño y modales de cortesano, se vuelve un león en mi cama cuando nuestras lenguas hacen contacto. Se vuelve agonía cada minuto en que su cuerpo se enmaraña con el mío; nuestras mejillas se lijan sin piedad y nuestras narices interpretan un concierto de respiraciones entrecortadas y gemidos, el lecho se convierte en una atalaya que ya parece querer despegar por los duros embates que se dan sobre ella tras el galope fiero y desnudo de dos guerreros fundidos en un solo sudor. La incursión de su artillería en mi trinchera corona el acto con un despliegue de fuegos artificiales en toda la bóveda celeste, y el disparo blanco de su arma negra señala la capitulación del  combate y consiguiente rendición de los prisioneros.

Así sucede cada vez, y así continuará sucediendo. Se abren puertas, ya de madrugada, y acompaño a mi embajador de turno a emprender su periplo de retorno, muy agradecido, pero apenado de que todo lo acabado de vivir no haya sido más que el resultado de un momento de arrebato y sentimientos prestados. No me queda nada, todo se evapora en quimeras y cuestionamientos vacíos … será hasta la próxima vez.

Una cuestión de confianza

junio 12, 2011 3 comentarios

Frecuentemente me preguntan quienes encuentran mi perfil en las páginas de búsqueda, por qué pongo “no sé” en mi estatus de VIH, y yo les digo porque es la verdad, porque no sé cuál será mi estatus, como seguramente no lo deben saber la inmensa mayoría de gays (aún ésos que ponen en su estatus “negativo”). Y es que nadie puede negar el carácter de ruleta rusa de una relación sexual, y los que se amparan en su permanente uso del condón para decir que están “sanos” están pecando de ignorantes. Yo sé, porque estoy lo suficientemente grandecito, y no lo puedo estar más, que en temas de coito, sólo la abstinencia garantiza 100% el no infectarse con alguna ETS o VIH y dudo mucho que haya gente que, con esa premisa, deje de entregarse a un momento de placer.

Sin embargo, a mi modo de ver, en esta vida, el tema de la entrega total a veces amerita enfrentar los riesgos que significa el quedar contagiado de alguno de estos males y condenarse en vida a un deterioro gradual (o vertiginoso) con la consiguiente muerte. En cuestiones de pareja sentimental la confianza ejerce un rol preponderante en la conducta sexual; es como un compromiso conyugal en el que ninguno de los dos va a amarrar al otro en una silla y torturarlo para que se haga una prueba de Elisa o le confiese cuándo fue que tuvo la última relación sexual de alto riesgo. Desde mi punto de vista, dos que se embarcan en la causa común del amor son libres de elegir la protección a la hora del sexo o ponerse en los ojos la venda de la confianza y esperar que esa decisión no empañe nunca su futuro y/o felicidad.

Sé que algunos dirán que hay que poner por delante la responsabilidad y no perder la cabeza, y que la vida es más importante que cualquier momento de calentura; mas yo les diré que si yo acepto una relación estable, confío, y si la persona se hace frecuente, confío, y que sólo recurriré al condón si se trata de alguien a quien nunca antes he visto.

Sé que juego a la ruleta rusa y mucho, y ha habido veces en que me ha asaltado la preocupación, pero es parte de la vida, y sé que en algún punto de mi existencia, lejano o cercano, me espera una prueba de Elisa, que será como la redención o el fuego eterno, y en ese acto sólo habrá un responsable y protagonista: Yo.

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Never mature enough

junio 2, 2011 3 comentarios

They say it is improbable you make the same mistake twice if you are old enough to “use your head”; that is simply bullshit! Age is not a guarantee of avoiding things you did in the past; what’s more, it enables you to do things with all the knowledge of the consequences they might bring. For example, you have been warned a million times to use a condom when you have sex. Probably, as a young kid, you freaked out whenever you had sex even with a condom on, because you were inexperienced or you had been told horrifying things about AIDS or other STIs. Then, after each intercourse, all your concerns prevented you from sleeping or developing a normal life because the fright of being infected would follow you as a shadow.

Later, as an adult, you keep the warning in mind but you learn to “trust” words, especially from those who become your love partners or permanent sex buddies. Perhaps the HIV test doesn’t take part of your habits, but you keep a record of the risky and not risky sexual experiences you’ve been through throughout your life. After that, having used a condom for a while, you decide to surrender to passion without protection because you decide you and that guy you have above you deserve it, and there comes it again: “I did it bareback, oh my God!”

To the ones who have run into a situation like this I would say, never regret about what you have done. If you did it, you cannot take it back, and if you did it, it was because you wanted to do it, because you felt you were ready, and because you were sure there was no risk. Even if you are middle aged and you were supposed to protect yourself but you didn’t, don’t feel bad, it was worth it! Probably next time you will have more time to make a different decision.

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