Archivo

Posts Tagged ‘cumpleaños’

La fórmula perfecta

2099288501_95c490d2ed_oY he aquí que llegó, casi sin darme cuenta, otro cumpleaños, ¡y vaya que éste sí fue diferente! En el núcleo de un nuevo grupo humano recibí todas las muestras de afecto de compañeros de estudio, quienes no escatimaron esfuerzos para embadurnarme torta en cuanto centímetro cuadrado de piel encontraron.

Ha sido un día de mucho gozo. Un invierno amable me brindó un día de sol y la noche, una velada de música y pollo a la brasa. Mis compañeros, también presentes en este evento, tuvieron a bien brindarme un homenaje que yo no esperaba … como hacía mucho tiempo no gozaba, pero que, valgan verdades, muy merecido me lo tenía.

Y es que es ésta, la fórmula perfecta, la 44 con Silentium, aún cuando en este invierno no haya habido tos.

Categorías:Pessoal Etiquetas: ,

Santísima alma de mártir

diciembre 17, 2011 3 comentarios

Cuenta una leyenda católica que, a fines del siglo pasado, en un populoso distrito de la capital peruana, nació un santo varón de nombre Luis, quien por su obra y devoción, pasó a la inmortalidad bajo el apelativo de “El Beato”. Su infancia se desarrolló en medio de la alegría y el candor de una comunidad de ciudadanos honestos y trabajadores, de los cuales Luis tomó las virtudes de la tolerancia y abnegación.

Durante su pubertad mostró gran apego hacia la naturaleza. Se dice que practicaba la ornitología, pues gustaba mucho de los pájaros de todo tamaño y color. Identificaba sus cantos y decía que a través de ellos, Papa Lindo cantaba a los hombres. También era admirable su habilidad para cultivar hortalizas; nadie en la región lograba hacer crecer tanto el nabo o el pepinillo, los mismos que eran distribuidos gratuitamente entre los moradores de los aledaños. Sobre su adolescencia se conoce poco, pues no se ha encontrado material escrito; pero un grupo de filósofos asevera que el Beato tuvo en esta etapa una fugaz inclinación por la fauna marina: le atraían mucho las maruchas y las conchas; hasta hay quienes aseguran que existe un retrato de él desnudo en la playa y con el cabello largo, emulando a la Venus del cuadro que pintó Boticelli.

Mas en su adultez, sus cualidades piadosas se hicieron mucho más evidentes cuando se colocó una corona de espinas debajo de su sombrerito de ala angosta y un cilicio debajo de su correa de Nike. Hacía grandes penitencias cargando pesadas cruces  (dependiendo de la época) y daba alivio espiritual a sus congéneres, quienes lo consideraban desde ya un santo a la altura de Sarita Colonia o los Santos Calaveritas.  Mas nadie sabe cómo ni dónde pasó sus últimos años. Sólo se recuerda que un 17 de diciembre subió a un cerro a orar y de ahí nunca más bajó ni fue hallado. La Iglesia ha esbozado un dogma al respecto, diciendo que unos seres alados se lo llevaron al cielo desde la cima misma del cerro al que subió.

Desde esa fecha, los fieles lo sacan en procesión por las calles de su viejo San Juan (de Lurigancho). Muchas viejitas con velos en la cabeza siguen la imagen con sus sahumerios, y un coro de guachimanes de ajustados pantalones entona alabanzas en su honor. Nuestro beato, patrono de los arquitectos y bipolares, está ya a medio milagro de ser santo (más cerca que Juan Pablo), y sólo se espera que el taita Ratzinger regrese de sus vacaciones anuales para que analice el expediente y emita su veredicto.

Estación 43

agosto 11, 2011 3 comentarios

Disfruto leyendo los posts que mis amigos los ex Utilísimos publican en sus blogs personales acerca de sus inminentes arribos a una nueva edad, la misma que tiene ciertos parámetros establecidos por la sociedad y, puedo, además, leer entre líneas, el temor que para ellos representa el dar un paso más dentro de la madurez biológica y mental. Hablan de asumir nuevas responsabilidades, de la cierta presión con la que se sienten de ya tener un excelente empleo, casa y pareja estable, los clichés establecidos por la sucesión de generaciones en los últimos años. Yo, en un caso personalísimo, hago mi ingreso a este nuevo ciclo vital de 365 días con tranquilidad, satisfacción y esperanza.

Serenamente puedo decir que estoy viviendo según mis cánones y preceptos y que me aseguro bien de limpiar mi camino de aquellos agentes que intenten desviar mi tránsito a su conveniencia; de esta manera he pulverizado parejas y amigos que decían querer lo mejor para mí y sólo querían envolverme en espirales de vejación y superficialidad. Otro punto es que vivo satisfecho con los proyectos que he emprendido; yo sabía que las nubes negras se terminarían difuminando y que el sol pronto me volvería a mostrar su anhelada sonrisa. Tengo un puesto que ya corre en su décimo año, que, talvez no sea el más rentable, pero es como una tabla de surf que me mantiene sobre la ola permanentemente, cuando muchos ya se han caído y han sido revolcados hacia mares de fracaso. Además, estoy ad portas de iniciar una nueva experiencia laboral que me permitirá renacer profesionalmente y explorar aspectos aún no descubiertos de mi actividad docente. Por último, debo decir que me siento esperanzado en que sabré finalmente encauzar mi vida sentimental para que obre a mi favor y no en mi contra, como ha venido siendo últimamente. Me proveeré de las armas necesarias para derrotar fantasmas del pasado y/o para reconstruir situaciones que, simplemente, demolí con cola de dragón al virar (y no querer ver más) para cambiar despechadamente mi camino.

Es así como llego muy sonriente a mi estación número 43, con buena disposición y buen tiempo, listo para dar la cara al mundo y a la vida y decirles: “¡Aquí estoy y aquí sigo; sorpréndanme!”

Categorías:Pessoal Etiquetas: , ,

¡Benditas vacaciones!

agosto 6, 2011 1 comentario

Después de doce largos meses de trabajos forzados y tortura sicológica, finalmente tengo la oportunidad de disfrutar de 30 días de solaz reposo y recuperación molecular. Es un largo mes que no me alejará del todo de la actividad académica, pero al menos podré disfrutar más del sueño, de la comida, de la paz y, sobre todo, de esos ataques tan frecuentes de no-quiero-hacer-nada.

Mi tiempo transcurre entre la silla y la cama, en la primera comando la nave de mis conquistas y en la segunda disfruto mi botín a manos llenas.  Podría decir que voy realizando metas antiguas pero a ritmo lento, sin premura, con todo el tiempo que me da la vida. Ya pronto recibiré un año más de existencia, y espero poder hacerlo bajo el sol de una ciudad norteña, con una muy grata compañía y el insuperable sabor de un platillo marino.

La gran capital talvez bese mis pies antes de que se acabe agosto y tendré momentos de satisfacción con mis progenitores. Ellos ansían verme aunque sea a través de la fina cortina gris del invierno limeño que tendré que escindir con el filo inoxidable de una sonrisa. Y ya, al cabo de ese periplo desacostumbrado, reemprenderé el ansiado retorno a ésta mi tierra amada, con un cargamento de nuevas emociones y esperanzas de una calidad de vida más digna por un año más.

Categorías:Pessoal Etiquetas: , ,

Tanti auguri a te, Piccolino

mayo 25, 2011 1 comentario

Hoy, 25 de mayo es el cumpleaños de mi querido Piccolino, ex utilísimo e infatigable jinete de amores variopintos en el viejo continente. Su estela por Europa ha dejado más de un títere sin cabeza, pues a su paso no volvió a crecer la hierba en los corazones que él calcinaba con su mirada.

Su historia de hoy es un cuento de hadas en que comparte el trono de un rey galo a quien tiene hechizado con magia buena. Sus intenciones son las de establecer un hogar seguro y estable de una vez por todas al lado de quien ama y dejar atrás la vida sinuosa que casi lo lleva al descalabro. Dentro de todo y de todos, el buen Piccolino despliega una extensa gama de virtudes tanto físicas como personales que lo hacen una compañía grata, oportuna y necesaria.

Mas su virtud más grande radica en el amor que siente por la tierra que lo vio nacer, pues, teniendo la posibilidad de acabar con todos los problemas que significa el ser un inmigrante del Perú, prefiere quedarse con la propia nacionalidad y no renunciar al apelativo de peruano que es el más grande don que puede poseer cualquier mortal en este mundo. Admirable.

Desde La Mazmorra de mi Suegra le envío un abrazo y un beso con la esperanza de conocerlo pronto de persona a persona y poder hablar de tanta cosa que nos será menester hablar. ¡Felicidades!

¡Feliz cumpleaños, suegrita!

marzo 31, 2011 10 comentarios

Si la memoria no me falla, hoy hace muchas, muchísimas décadas, nació mi suegrita en un pueblo de la sierra nor oriental del Perú, de donde fueron originarios, también, mis abuelos maternos. La paternidad de mi suegra no está clara al cien por cien. Aunque se dice que es hija de un descendiente de portugueses (familiar lejano de mi abuela), también se discute que su padre biológico pueda ser el mismísimo padrastro que vive con ella en la actualidad, viudo y heredero de la madre de ella y pariente del padre de mi ex novio. Complicado ¿no? Es que hace un siglo, las costumbres de los habitantes de aquél pueblito eran simplemente tener sexo con el primero que se les cruzara en frente y, como en todo infierno grande, la consigna parecía ser: “todos contra todos”. Hasta se cuentan historias de un hombre que conoció a una joven, la hizo su mujer, y también se acostó con todas las hermanas de ésta, ¡y hasta con la propia madre!

Mi suegra, con esos antepasados de vida sexual aberrante pero, establecida ya en esta mi hermosa ciudad, siguió, más o menos con las costumbres de sus ancestros y tuvo deslices con distintos hombres, fruto de los cuales nacía un hijo de padre diferente; siendo uno de esos vástagos mi ex novio. Aunque ella ostenta el título de “viuda”, dícese que aquel matrimonio al que se sometió, lo hizo por despecho, luego de haberse enterado de que “el amor de su vida” (padre de su primer hijo sin que se precisara penetración vaginal para concebirlo) se había casado con otra mujer, a pesar de haber prometido que no lo haría con ninguna otra que con mi suegra.

Esta dama, ufana ella de su refinamiento y superior educación, fracasada en toda índole amatoria (al igual que mi ex novio) y autora intelectual de la exhumación de su propia madre, vive de su pensión de viudez y de una bodeguita que administra con usura. Con el dinero que obtiene, se mantiene ella y a su hijo-pareja (mi ex novio) en aquellos períodos (muy recurrentes) en los que él se queda sin trabajo, ya que ella no lo deja apartarse de su lado para que pueda buscar nuevos horizontes en otras ciudades o países.

En este momento, ella debe estar tirada en el sofá de su mazmorra viendo la primera de las diez telenovelas del día, quejándose de sus hemorroides y achacando al inestable clima del otoño norteño el hecho de no haberse bañado ya en varias semanas y no tener planes de hacerlo en un futuro próximo.

Desde aquí, mis saludos por su onomástico, suegrita.

A %d blogueros les gusta esto: