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Posts Tagged ‘libertad’

Hijos con defectos congénitos: ¿Bendición o parásitos?

A propósito del fallecimiento del hijo de una colega mía, me di con la macabra sorpresa de que yo secretamente había estado deseando su muerte tan pronto me enteré de su agonía. El vástago, unigénito de casi cuatro décadas de existencia en este mundo, había dejado de existir debido a la complicación pulmonar que le provocó un resfrío. Podría esto parecer inusual, mas no lo fue para Juancho debido a que él era paralítico y su incapacidad motora le trajo una complicación fatal.

Sabía yo de la existencia de Juancho a través de su madre, mi colega, y hasta creo que una vez lo conocí cuando ella lo llevó a mi centro de trabajo. La madre había vivido el vía crucis de tener un hijo lisiado por más de treinta años y tener que asistirlo cada día de su existencia con el cuidado respectivo: despertarlo cada mañana, asearlo, ejercitar cada parte de su cuerpo, alimentarlo y transportarlo (cargado) a cuanto lugar fuese menester llevarlo. Todo ello cumplido a cabalidad y prontitud con el más heroico estoicismo de una madre enceguecida por la resignación. Por ello, cuando me enteré de su penosa y acelerada enfermedad, deseé dentro de mí que la vida hiciera justicia a esta vieja mujer y le quitase ya de encima tan dolorosa carga para que, al menos, en los últimos años de su vida, ella pudiera llevar una existencia apacible y digna.

La historia en cuestión me hizo reflexionar acerca de lo complicado que debe ser para tantos padres el tener que dedicar su vida entera a un hijo con discapacidad. Pongo en tela de juicio que sea el amor la fuerza que embravece a estos progenitores para embestir las dificultades que cada día tienen que pasar con su prole; yo pienso que debe ser frustrante y hasta desmoralizador despertar cada mañana y recordar al instante siguiente ese amargo deber que la vida les encargó.

¿Hay solución para este dilema? ¿Puede hallarse algún instante de posible decisión? ¿Existe acaso un punto en el que se pueda optar por otra senda y tomar el camino egoísta de no querer tener una carga tan pesada por el resto de nuestros días? Es un tema de reflexión acerca del cual, seguramente, los griegos de la antigüedad habrían tenido una solución rápida y muy práctica.

¿Cuál es la libertad que anhelamos?

junio 4, 2011 9 comentarios

Después de ver y comentar la serie Gayxample, me asaltaron algunas dudas acerca del futuro de la sociedad con respecto a la aceptación (tolerancia) a la condición gay.  En las grandes ciudades europeas se puede apreciar gente del mismo sexo caminando de la mano por la calle o parados en alguna esquina besándose a vista y paciencia de todo el mundo. Luego, dentro de los bares, saunas o en los mismos departamentos o casas donde los gays conviven, la historia es otra. Chorreras de cocaína, marihuana, prostitución y promiscuidad corren por doquier, ratificando a cada minuto la ¿bien? ganada reputación que tenemos.

En contraste, cientos de homosexuales son humillados, maltratados y hasta asesinados en todo el mundo a diario en aras de la lucha por la no discriminación. Una vez al año, coloridos carros alegóricos recorren las calles mostrando la “diversidad sexual” y pidiendo aceptación por parte de los escépticos heterosexuales. Importantes personajes de la farándula hacen apología a la igualdad entre las diversas orientaciones sexuales y ambiciosos políticos esbozan pomposos discursos explicando cuán mejor sería el mundo si todos nos aceptáramos como somos.

Sin embargo, en nuestros países en vías de desarrollo, esta anhelada realidad todavía está distante, sólo quizás, dentro de algunas decenas de años podamos vernos al igual que ciudades como Madrid, Barcelona, Bruselas o Berlín y disfrutar de una condición libre de mostrar sentimientos y afinidades sin temor a ser censurados. Mas, aquí surge una interrogante, todos esos años que nos faltan, ¿nos ayudarán a madurar y aprender a discernir entre libertad y libertinaje? ¿Es la meta llegar a ser una Sodoma o Gomorra del siglo XXI o es posible poder administrar nuestros derechos de una manera digna y civilizada para realmente reivindicarnos y demostrar que somos elementos útiles en cualquier sociedad? Talvez sea justo que vivamos aún en un mundo de restricciones. La libertad en manos de gays inescrupulosos puede convertirse en un juguete peligroso, tal como lo sería una granada en manos de un niño. Reflexionemos.

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