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Posts Tagged ‘matrimonio’

¡Yo me caso!

enero 6, 2013 1 comentario

weddinggayHe dejado bien claro varias veces mi punto de vista sobre el matrimonio, ya sea heterosexual o gay; y considero también que es potestad de cada quien el tomar esa alternativa o no, con las consabidas consecuencias para su vida y salud mental. Sin embargo, nadie podrá negar el impacto del show matrimonial en una sociedad sedienta de tributos de peliculina y comilona gratis.

¿Por qué es considerado, entonces, por muchos (especialmente por las mujeres) el día más feliz de sus vidas? ¿Por qué la religión (especialmente la católica) sostiene que las nupcias se contraen una sola vez en la vida y que el pacto es para siempre? Pues por la sencilla razón de que se invierte tanta energía y dinero en la ocasión que, luego de terminado el espectáculo y saciados los apetitos telenovelezcos,  no queda más voluntad (ni billetera) de repetir el plato en un futuro.

bodagayPor ese solo hecho de brindar un evento impecable e imperecedero, yo estaría dispuesto a inmolarme en matrimonio; sin otra intención que etiquetar un día de mi vida como el de una premiación cinematográfica, con muchos invitados, apetitosa comida y, sobre todo, muchos flashes (demasiados) disparándome a quemarropa desde todos los ángulos de la tierra. Yo sellaría ese impromptu disfrazado de amor si y sólo si el coprotagonista del cuento fuese un hombre digno de la portada de una web de contactos gay (glamoroso y sensual) y que haya accedido a vivir conmigo esa locura de un día … aunque 24 horas más tarde no nos volvamos a ver.

Espectáculo per se; no contratos, no leyes, no juramentos; simplemente la experiencia de vivir un sueño de un solo día para registrarlo como un hito en el tiempo y en la historia.

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5 mil firmas para que se casen

Parece ser que hay quienes consideran que los 42 años son una buena edad para contraer matrimonio. Así lo estiman los más de 5 mil firmantes que apoyan una campaña para que la serie infantil Sesame Street lleve a sus personajes Ernie y Bert al altar.

Change.org es una página web con visos de activismo en los que cualquier poblador de la Tierra puede proponer una causa y convocar “firmas” de seguidores para que dicha propuesta se lleve a cabo y se vuelva realidad. A alguien se le ocurrió que sería buena idea que los simpáticos personajes de Pláza Sésamo salieran del armario y se casaran, como una manera de mostrar a los niños que el matrimonio entre personas de un mismo sexo es no sólo posible, sino correcto y hasta recomendable. Es así que la moción lleva ya más de cinco mil firmas y hasta se ha propuesto que la unión de los personajes no tendría que ser algo grosero o que falte el respeto, sino algo con mucho estilo.

Por su parte, Sesame Workshop, los creadores de la popular serie aclararon que la intención de crear a Ernie y Bert en 1969 no fue la de presentar a una pareja de convivientes gays, sino presentar a dos personas que, a pesar de tener personalidades totalmente opuestas, podían llegar a ser excelentes amigos  y compañeros en cada momento de sus vidas. Esto, sumado a los demás valores exhibidos por el resto de personajes, apuntaba a enseñar que una comunidad sí puede funcionar bien si todos sus componentes aportaban positivamente.

El payasito electoral

El cardenal Cipriani vuelve a verter comentarios en la segunda parte de la contienda electoral peruana.  Ahora sugiere que el panorama de esta segunda elección no presenta transparencia ni honestidad, sin embargo, tampoco apoya al voto en blanco porque dice que es como “patear la pelota fuera de la cancha”. El tema aquí es claro, él quiere que gane Humala dado que, en la reunión que sostuvo con dicho candidato podrían haberse dado las condiciones para que la Iglesia se beneficie mucho más en un posible gobierno nacionalista. Lo único que le interesa es recibir más dinero para poder mantener el estilo de vida lujoso que ostentan quienes están en los cargos más altos del clero.

Por otro lado, al opinar sobre los planes de gobierno que mencionan la homologación de condiciones maritales para personas del mismo sexo, dice que el matrimonio homosexual no está dentro del plan de Dios, y yo me pregunto: “¿Qué sabe Cipriani del plan de Dios? ¿Acaso es Dios?” Nadie más lejos que él para ser el intérprete o embajador de una divinidad, todo lo contrario.

Tendríamos que decir a este señor faldón que se dedique a educar mejor a sus curas para que lleven una actitud honesta de servicio a la comunidad y que no se dediquen a cometer delitos contra la libertad sexual en contra de menores de edad. También, que se recoja la sotana y se zambulla en las zonas más deprimidas para ayudar a tantas personas que necesitan mucho más que un discursito pomposo acerca de una Salvación futura. Ellos necesitan una salvación aquí y ahora.

Quiere escribir un cuento de hadas gay

Ahora el papi quiere casarse. Tiene un par de niños producto de inseminación artificial a una mujer desconocida y un novio como me lo ha recetado el doctor. Así es, señores, Ricky Martin quiere casarse, y como en su natal Puerto Rico no lo puede hacer, (y si lo hace en USA no tendría derechos maritales), el cantante está pensando la posibilidad de nacionalizarse español para poder realizar el sueño de su vida.

Parece ser que el boricua ex menudo está enamorado hasta el tuétano y no le basta declararlo a los cuatro vientos; quiere “oficializar” su unión con su novio Carlos Abella. Desde su salida del clóset, la vida personal y artística de Martin ha evolucionado de forma meteórica, pues parece que el haberse liberado del yugo de la autocensura le ha inspirado nuevas y mejores rutas en su existencia.

Sin embargo, la pregunta es: ¿no está yendo muy rápido? ¿No se está apresurando en tomar una decisión (de cambio de estado civil) que debería ser para toda la vida? Se sabe que las parejas de famosos tienen que llevar su vida personal exhibiéndose en una vitrina, y ello resta “magia” al romance y contamina una vida familiar que debería ser armoniosa y tranquila. Esos gemelos (y la niña que él se ha decidido a tener también) tendrían una vida de acoso mediático por ser hijos de una estrella, y no de cualquier estrella, sino de una estrella gay. El cantante debería pensar un poco menos en sí mismo y un poco más en sus hijos, a quienes, por causa de sus decisiones, los tendrá en una situación de monitos de circo, rodeados de paparazzi durante todo su crecimiento.

Por otro lado, se sabe que las relaciones sentimentales en la farándula son aún más fugaces que las convencionales. ¿Cree el cantante que un potencial fracaso sentimental-matrimonial sería tan fácil de digerir y justificar? ¿No sabe acaso que con ello daría mucho más que hablar a aquéllos que se oponen a las uniones de parejas del mismo sexo y entorpecería lo poco que se ha logrado en su defensa? ¡A reflexionar, Ricardito, que un cuento gay con final de perdices no es tan viable en estos tiempos!

El deceso del matrimonio (2)

En un debate organizado para mis alumnos, la otra noche, caímos en cuenta del cambio de roles del hombre y la mujer en las últimas décadas, y volvió a surgir el tema del matrimonio. Mientras mis alumnos opinaban sobre las causas del cambio de mentalidad hacia la unión religiosa o civil, me permití tomar notas de lo que oía y, pronto, me sorprendí absorto en una reflexión muy personal al respecto. Lo publico ahora como secuela de un tema anterior.

El matrimonio fue creado por una cultura ancestral, machista, en la que la mujer era una posesión más del hombre (al igual que su casa, su dinero o su burro), por ello, ella no tenía el menor derecho de opinar o decidir sobre su propia vida. Con el paso de los siglos y el arraigo de este principio fundamental, se consideraba al hombre como único proveedor material del hogar; la falta de aspiraciones profesionales / laborales de la mujer, la hacía perfecta para complementar al esposo y quedarse a cargo de la casa y los hijos.

Sin embargo, hoy la mujer está a la misma altura y condiciones del hombre, lo cual altera la fórmula: DOMINIO + SUMISIÓN = MATRIMONIO. Por ello es que los matrimonios fracasan, porque la mujer ya no cumple con su rol de sumisión, y el hombre jamás estará dispuesto a asumir ese papel. Entonces, al no haber un dominante y un sometido en la pareja, la “institución” se desbarata y la fórmula no funciona; se caen los cimientos de la unión conyugal y todo el blah, blah, blah que hemos escuchado sobre ese tema.

En resumen, el matrimonio es, hoy por hoy, simplemente un artefacto caduco que ya no tiene cabida ni utilidad en los tiempos voraginosos del siglo XXI.

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El deceso del matrimonio

Echemos la culpa a la tecnología, al individualismo o, más radicalmente, al libertinaje; lo concreto es que cada vez menos matrimonios sobreviven el embate de la inestabilidad. Es más frecuente postergar la decisión de casarse hasta ya alcanzada la madurez biológica, por dar prioridad a aspectos profesionales o económicos; mas esto no garantiza un compromiso con final de perdices.

Está demostrado que la tolerancia no es más una virtud humana, y el que menos busca siempre sentirse “tranquilo” y no hacerse de los problemas que trae consigo una relación. Se ve que el matrimonio, no ofrece más allá de una oportunidad de despilfarrar grandes sumas de dinero, sólo por el capricho de dar un gran show a un grupo de invitados y demostrar ante ellos que las cosas se hacen “en serio”; si no, “qué dirán; que estamos conviviendo sin habernos casado” o, “salí embarazada estando soltera … me van a llover las críticas”.

Los matrimonios de hoy no duran lo que duraban en antaño, y los factores pueden ser varios. Ya se mencionó la intolerancia. El trabajo en exceso y prioritario es también un gran asesino de relaciones, pues llegamos a dejar todo por él, y no siempre nuestra pareja está dispuesta a entenderlo así. Otro motivo de fracaso matrimonial es la necesidad de variedad y nuevas experiencias. La rutina cansa, como lo dice José José en su canción “El Amor Acaba” y sentimos la necesidad de experimentar con nuevas personas y no renunciar a nuestro derecho de tomar lo que la vida nos ofrece. Finalmente, el matrimonio es una institución amparada por la religión, y cada vez hay menos gente que toma en serio su compromiso con la fe y sus preceptos. Ya no va el “hasta que la muerte los separe”, pues nadie quiere morir desdichado, y vivir una eternidad de desdicha sería más una condena que una bendición. Otro ejemplo de la poca importancia que la gente da a la religión es el divorcio. Las parejas recurren a él sabiendo que la religión lo prohíbe, tanto así que si se decidieran por segunda nupcias en un futuro, tendrían que hacerlo sólo por la vía civil.

Como vemos, el matrimonio es ahora una alternativa que no garantiza estabilidad ni felicidad, y harían mucho bien las parejas en analizar si es que realmente quieren casarse … ahorrarían mucho dinero en preparativos nupciales y también en los gastos legales de separación.

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