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Posts Tagged ‘muerte’

Mientras el mundo se muere de hambre, en el cielo se toma Coca-Cola

septiembre 3, 2011 2 comentarios

Mi madre solía decirme cuando era niño que en el cielo la gente buena tomaba Coca-Cola. Yo creía esto posible pues la gaseosa en cuestión estaba muy bien rankeada en mis preferencias y muy bien podría “Papa Lindo” haberla elegido de entre las demás para hacerla la bebida oficial allá en Paraíso. Sin embargo, esta anécdota, despojándose de su toque de ingenuidad e imaginación funcionaría muy bien como una metáfora que señale el abismo entre lo que consume la gente privilegiada y lo que consumen (si consumen algo) quienes no tienen recursos para sobrevivir. Para ilustrar la historia con un ejemplo real y muy actual, citaremos el caso de nuestro buen amigo Joseph Ratzinger, quien olvidó sus votos de pobreza en el bolsillo de su uniforme nazi allá por la década de los 40.

Para coronar el descaro que significa llevar una vida como la que lleva Raztinger, hace poco se hizo público el tipo de alimentación que los pontífices llevan, y, sobre todo, se develó la procedencia de estos alimentos. Resulta que a un kilómetro del complejo estival de Castel Gandolfo (donde los Papas vacacionan) se sitúa “la Granja de los Papas”, un lugar como se narra en los cuentos infantiles, donde se crían animales del mejor linaje: vacas, gallinas, pollos, perdices, conejos y cabras; así como los mejores árboles frutales. Todo con el afán de llevar a diario los mejores y más sanos productos a la mesa del Papa. De este modo, por ejemplo, mientras el Santísimo Padre prueba unas deliciosas tostadas de fino trigo con suavísima mantequilla elaborada con leche de primera, el cadáver de un niño muerto por inanición es devorado por los buitres en el desierto de Gaza. A la hora del almuerzo, el Sumo Pontífice degusta un exquisito guiso de perdiz a las finas hierbas, mientras en la zona del Sertão brasileño, un campesino ve secarse sus sembríos debido a la interminable sequía de esta época del año. Y, al terminar la tarde, cuando el Sumo Pontífice se sienta a tomar un fino té con bizcocho elaborado con huevos y  miel de su celestial granja, Barack Obama alista el último bombardeo a su blanco de turno: Libia, asegurándose que la sangre de hombres, mujeres y niños muertos en el ataque sea disminuida (o ni siquiera mencionada) por los medios “autorizados” para propalar la noticia.

Y es así como transcurre la vida de este infame líder de unos cuantos; y es así como su reino (que es bien de este mundo), sigue succionando la sangre de las naciones para poder continuar con su lujosa existencia diaria y, cuando, una vez al año, se canse de no hacer nada por los que más necesitan de su ayuda, se irá nuevamente de vacaciones a ese remanso de paz y naturaleza donde es muy fácil olvidarse de problemas insignificantes como pobreza, enfermedad o muerte.

Switch off: cuando la vida no da para más

¿Quién tiene derecho a decidir sobre la propia vida si no es uno mismo? ¿O debemos esperar, acaso, que un ser superior haga su voluntad sobre nosotros y señale la fecha y hora precisas para nuestra partida? Éste es el dilema que se plantean a diario miles de pacientes terminales quienes viven horas de suplicio en la etapa final de sus vidas, sin la mínima esperanza de que la ciencia pueda hacer algo por ellos. Quienes son creyentes se encomiendan a su dios y ven a través del dolor un maravilloso camino para llegar a la gloria eterna; mas esa hora no llega y los desahuciados tienen que tolerar períodos de dolor inacabables e inhumanos, todo por seguir sus preceptos morales o porque los familiares más cercanos no quieren dejarlos partir todavía.

No obstante, no se toma en cuenta que cada hora o día en que se prolonga la vida del desdichado ser humano, las cuentas del hospital crecen por el espacio que el paciente ocupa y por el tratamiento que supone mantenerlo con vida. Además, la incertidumbre de los seres queridos es una variable constante pues, esa vida, quiéranlo o no, está extinguiendo su llama ante sus ojos día a día y es una pesadilla que tienen que soñar despiertos.

Peter Smedley, británico de 71 años y multimillonario hotelero, era consciente de su propio mal (neuronal) y también del que le causaba a sus familiares quienes lo veían sufrir cada día, y decidió, en diciembre del año pasado, terminar con su propia vida por medio de la eutanasia en una clínica suiza que realiza estas prácticas desde el año 1997. Inclusive se hizo filmar en el preciso instante en que toma barbitúricos para, segundos más tarde, morir en presencia de dos mujeres, una de ellas su esposa. Talvez este hombre quiso documentar su muerte para dar mostrar que se puede elegir la hora de despegarse de este mundo, si es que las circunstancias lo ameritan. De este modo, queda demostrado que, aunque el recuerdo de la muerte súbita sea muy punzante, no lo será tanto comparado al martirio que significaría prolongar una vida innecesariamente.

Sacaron el cadáver de la abuela … ¿a tomar el sol?

marzo 28, 2011 1 comentario

De todas las experiencias que me tocó vivir gracias a mi suegrita, hay una que tiene un lugar especial en mi memoria; no necesariamente por su bondad o  grandeza sino porque nunca pensé que alguien común y corriente como mi suegra fuera capaz de ser la autora intelectual de un acto tan espeluznante. Ella tuvo la infeliz idea de exhumar los restos de su madre, enterrada hacía más de tres años, para trasladarla a un nicho contiguo al que estaría su padrastro cuando éste muriera.

El acto se llevó a cabo en ceremonia solemne a la que asistieron todos los hijos de la fenecida abuela y también el viudo (padrastro de mi suegra). Nadie esperó ver lo que se vio en ese momento. Al retirar los empleados del cementerio el féretro del interior del nicho y colocarlo en el suelo, todos los familiares se aglomeraron alrededor, curiosos como buitres; mas cuál no sería su impresión al ver que uno de los trabajadores destapó el féretro y dejó a la vista el cuerpo corrupto de la anciana. Lucía la ropa que le habían colocado al morir, mas en desorden, por el paso del tiempo. Los cabellos habían crecido y ondulado, y las manos, huesudas, se aprisionaban sobre el estómago como acusando un agudo dolor en la región ventral.

Muchos contenían el llanto, mas otros no podían. El cortejo siniestro acompañó al cadáver a su nueva “morada”, y, después de un rito religioso en el que hubo conmovedoras palabras del anciano viudo, se procedió a colocar la caja mortuoria en su nuevo nicho, en el que esperará la llegada de su esposo terrenal, de acá a unos meses o años (nadie lo sabe). Todos estos hechos fueron registrados con la cámara filmadora que portaba mi ex novio y los pude apreciar en el televisor ya que, afortunadamente, no pude asistir al acto macabro por motivos de trabajo.

El evento se comentó largamente en la familia y hasta ocasionó crisis nerviosas en uno de los hijos de la exhumada. Ni decir de mí, que hasta hoy no entiendo cómo alguien puede concebir una idea tan lóbrega como la de desenterrar a su propia madre por el solo capricho de una pose post mortuoria absurdamente romántica.

La muerte con poesía

Para los que pensábamos que la pesadilla Bush había terminado para el mundo, he aquí que nos ha deparado una gran sorpresa el amanecer. Aquel mulato, producto de las mezclas preparadas por la historia en quien muchos apoyamos moralmente en sus intenciones presidenciales, está siguiendo los mismos pasos que su carnicero y chupa-petróleo antecesor.

Se trata ahora de la crisis en Libia. Estados Unidos, sintiéndose una vez más, dueño y señor del mundo, ya envió su fuerza de contención a la zona del conflicto para neutralizar a quien parece estar hoy interfiriendo con los intereses norteamericanos: Muamar al Gadafi. Parece ser que el país del águila calva nunca dejará de decir al mundo lo que tiene que hacer, así tenga que enseñárselo con ataques militares.

El barco de la Marina estadounidense Barry DDG 52 lanza un misil Tomahawk en el Mar Mediterráneo

Todo esto nos trae recuerdos de la infausta Guerra del Golfo en la que el señor Bush nos decía que no tenía ningún interés particular más que poner orden en la región y calmar las insurgencias, mas la comunidad global fue testigo de las masacres que se hicieron en nombre de la paz mundial. Es evidente que, ocupe quien ocupe la Casa Blanca, siempre estará presente la misma idiosincrasia: velar por los intereses económicos de Norteamérica y reafirmar el liderazgo en el orbe, como advirtiendo a las demás naciones que ni siquiera se atrevan a inmiscuirse en sus asuntos.

¿Cuántos miles de muertos traerá consigo la operación poéticamente denominada “Odisea del Amanecer”? ¿Cuántos inocentes serán aniquilados antes de que se extermine al presidente de Libia? Según el secretario de Defensa del Pentágono, Robert Gates, “sería insensato matar a Gadafi”; sin embargo, un misil aliado ya cayó a 50 metros de donde se encuentra el líder libio, ¿casualidad? Es otro ejemplo de la “mala puntería” norteamericana, la misma que destruyó un país entero (Irak) antes de eliminar al objetivo principal: Saddam Hussein.

Es una verdadera vergüenza, señor Obama, y una gran decepción … es solamente un nuevo rostro, pero la pelambre prevalece.

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