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Posts Tagged ‘osos’

Busco novio a tiempo parcial

octubre 26, 2012 Deja un comentario

En mis tiempos de niño solía deleitarme con una serie de dibujos animados llamada “El hombre par”, un producto japonés que narraba la historia de un niño que era súper héroe, pero, que tenía que ocultar su identidad, inclusive, ante su propia familia. Para tal caso, cada vez que este niño (Mitsuo, si mal no recuerdo) era requerido por la sociedad, sacaba de su closet un robot de su misma talla y contextura a quien solamente tenía que presionarle la nariz para que, inmediatamente, adquiriese su imagen física. Más tarde, y concluida la misión, el hombre par (Mitsuo) volvía  a casa, entraba por la ventana de su cuarto y volvía a presionar la nariz del robot, volviendo éste a su estado original para poder ser guardado en el closet nuevamente hasta nuevo aviso.

Tantas veces me he preguntado lo bueno que sería contar con un robot como el de Mitsuo que, al presionarle la nariz, no adquiriera mi apariencia, sino la del hombre de mis sueños, para que me sirviese por un momento y, luego, al tener yo que regresar a mis labores, pudiese volverlo a guardar en el closet. De esta manera, teniendo un novio-robot, me ahorraría reclamos, demandas de tiempo y escenitas de celos, pues no tendría que dedicarle las 24 horas de mi día, ni rendirle cuentas de nada. También me ahorraría la fétida presencia de una suegra que solamente quiere a su hijito para sí, tratando de retenerlo a toda costa.

Fuera de bromas e ironías, no estaría mal la posibilidad de tener a alguien que solamente satisfaga mi necesidad de compañía (afecto y sexo) eventualmente y sólo cuando yo disponga de tiempo. Luego, yo seguiría con mi vida normal y encontraría el equilibrio tan necesario para llevar una vida saludable. O, por qué no, alguien que desee esperarme cada noche con la cena caliente y el pijama limpio y planchado, para sólo envolverme en sus brazos hasta el día siguiente …

Míster Pelos

febrero 26, 2012 1 comentario

Conozco a Míster Pelos hace más de un año, pues su pequeño restaurant queda al frente del mini market  donde usualmente hago mis compras. Desde que me mudé a esta área veía a cierta distancia cómo abría su local temprano en la mañana para empezar su diligente ritual de limpieza. Algunas veces, en horas de almuerzo (hora punta para su negocio), se aproximaba raudo al mini market para cambiar algún billete de alto calibre para dar vuelto a sus  comensales. Así empezó mi largo anhelo de él.

Mientras estuve comprometido, no eran tan frecuente el poderlo ver desde el mini market, ya que mi ex prefería hacer las compras en lugares amplios, más masivos y con precios menores, pues era su manera de contribuir a la economía de la relación (de otra manera no podía ya que estaba casi siempre desempleado). Mas, cuando todo terminó, empecé a hacer mis compras en el pequeño market, y desde ahí lo miraba casi a diario con insistencia y lujuria. Por otro lado, inicié mi consumo de comida preparada por un restaurante muy cercano a mi casa. Un buen día, la SUNAT lo cerró por infracción y tuve que volar en pos de otra alternativa para poder obtener el almuerzo y cena diarios; fue entonces cuando llegué a ser cliente de Míster Pelos.

Las primeras veces me daba un poco de vergüenza comprar mi almuerzo en su negocio pues, seguramente, recordaba las tantas veces que yo lo miraba desde la acera del frente mientras él trabajaba en lo suyo. Pero, con el tiempo, hice de tripas corazón y me volví su cliente asiduo. En algún momento, hubo cierta cercanía entre nosotros, y conversábamos mientras él escribía el menú del día en su pizarra de escuadra. Llegué a saber su nombre de premio cinematográfico, pues desde la cocinita del local una señora (talvez su madre) lo llamaba muy cariñosamente. Míster Pelos es de altura promedio, tez trigueña y quijada firme y pronunciada, que casi siempre está cubierta de una barba de uno o más días sin afeitar. Su contextura es gruesa, manos grandes y cubiertas de vello negro (como su cabello) que cubre furiosamente, también, el resto de su cuerpo. Por el verano usa polo de cuello redondo a través del que se puede ver una mata de pelo y, desde el interior de sus bermudas ceñidas, una respetable prominencia clama por su liberación.

Míster Pelos lo llena todo con su presencia. Sus enormes manos transportan los platos de comida desde la cocina hacia las mesas y, lo estrecho del local, hace que sus caderas choquen con las mesas cada vez que pasa. En ese vaivén, el molusco de mi mirada se adhiere y desliza por cada parte de su cuerpo, y entre plato y plato, me lo imagino en la cama masacrándome en una festiva matanza de pelos y fluidos … soñar no cuesta nada.

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Es ley de pasivo

mayo 13, 2011 6 comentarios

Hace un par de días contacté a un muchachito de 24 años y lo cité para un encuentro. Al concluir nuestro intercambio, me contó que él había empezado en “esto” como pasivo y que ahora prefería ser versátil porque una vez probó y le pareció muy placentero. Me refirió que cuando más joven (¿más?) había tenido parejas mucho mayores que él y que a veces el desempeñar el rol de pasivo le había causado ciertos inconvenientes como que si no debía comer mucho antes del sexo, o evacuar previamente, o, por último tener que esperar a que su compañero termine ya porque la fricción dentro de su ano se estaba tornando insoportable. Otra razón que adujo es que, ya que la naturaleza no lo había provisto de gran centimetraje, había preferido dar la espalda en un principio y afrontar otra realidad.

Yo lo escuchaba y, en la penumbra del cuarto, esbozaba una sonrisa de casi compasión. Este niño había pensado que la vida de un pasivo es fácil y que siempre que lo penetraran le sería sencillo alcanzar el orgasmo. Le expliqué que el ano no es un órgano sexual como la vagina, y por lo tanto, no tiene la “obligación” de proporcionarnos placer. Es cierto que hay muchas terminaciones nerviosas en esa zona y que podemos llegar a tener una estimulación muy agradable con ciertos tocamientos o hasta con sutiles introducciones; pero un pasivo se forja a fuerza de temple y resistencia. Productos como los lubricantes nos pueden ayudar a recibir un miembro con menor dificultad, pero, aun si hemos dilatado bastante, si la presa de nuestro menú es de proporciones orangutánicas, lo que tendrá que prevalecer es la resistencia y nuestras ganas de llegar hasta el final. Nuestro gran enemigo en esta batalla es el condón, pues, por más que el látex sea de muy fino espesor, el ritmo de la penetración hace que finalmente se pierda la lubricación y que empiecen las molestias. Desafortunadamente, necesitamos de esta forma de precaución, sobre todo si lo hacemos con un desconocido.

Y es que ser pasivo requiere sacrificios y tenacidad, por ello es que algunos activos dicen que buscan “un pasivo aguantador”, pues no les habrá faltado aquéllos que tiran la toalla a mitad de camino porque no han aprendido que, como dicen los gringos, “no pain, no gain” .

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¿Un Vicepresidente con pluma?

Una de las novedades que ha presentado esta campaña presidencial es lo referente a las propuestas sobre uniones de personas del mismo sexo. En el partido Perú Posible, liderado por Alejandro Toledo, quien se ha encargado de proponer la legalización de las relaciones homosexuales en más de una oportunidad.

Este tema ha echado más leña al fuego que ya ardía con moderación: la verdadera orientación de Carlos Bruce Montes de Oca, actual congresista y jefe de campaña del partido de la chacana. En una de sus declaraciones a los medios, el también candidato Luis Castañeda Lossio, mediante un ingenioso juego de palabras, dio a entender que pensaba que Bruce era gay. Ello fue un motivo más para que la prensa abordara al personaje en cuestión para “jalarle la lengua” sobre el tema de la orientación sexual.

En una entrevista publicada hoy en el diario Perú 21, el candidato a la Vicepresidencia bromea y no desmiente categóricamente el tema; juguetea con sus respuestas y, a ojo de buen cubero, deja entrever que, si su vida privada (¿homosexual?) alguna vez interfiriera con la política, dejaría esta última, ya que su vida privada es más importante.

Como se sabe, Carlos Bruce Montes de Oca, tiene dos hijos producto de su matrimonio, y, al preguntársele si la ley de uniones civiles entre personas del mismo sexo lo beneficiaría, asevera que ya se casó una vez y que no piensa hacerlo nuevamente. Juzguen ustedes.

Peludamente deliciOSOS

marzo 7, 2011 8 comentarios

Nunca sabré a ciencia cierta cuándo ni cómo me empezaron a gustar los hombres peludos. No creo que haya sido durante mi niñez pues no tengo parientes con vello corporal, y sólo mi padre ostentaba su bigote “verde” (como yo lo llamaba), cosa que me hizo de alguna forma no intimar con hombres de sólo bigote.

Mas es algo que va más allá de la razón y es incontrolable; cada que veo un hombre velludo (brazos, piernas, torso) se me descuelga la quijada y mis hormonas empiezan un ajetreo más intenso que el de una carretera en día festivo. Es en ese instante en que quisiera volverme pulga o mosquito para emprender un viaje sin fin a través de ese delicioso cuerpo afelpado para, quién sabe, llegar hasta el lugar donde este oso guarda su codiciado tesoro.

La definición de “oso” va principalmente para aquellos hombres que son de contextura gruesa y tienen abundante  vello en el cuerpo (especialmente en pecho y barriga); sin embargo, en los últimos años, hay quienes se definen “osos” sólo por el hecho de exhibir sobrepeso, mas esto no calza con la definición, pues, el apelativo deriva del mamífero plantígrado que en el 100% de los casos es peludo (nunca vi un oso pelado). Y es por esta tergiversación del término que una vez me interesé sin saber en un supuesto oso que vivía en la capital; él era muy guapo de cara, blanco, no muy alto y gordito. Usaba el cabello corto y usaba una tupida barba roja, lo cual acentuaba mucho más mi interés hacia él. Lo encontré en una página de osos, por lo que di por descontado que tendría vello en el cuerpo (hasta el momento no lo había visto desnudo); hasta que me envió una foto con el torso desnudo. Hasta hoy recuerdo la impresión que tuve al verlo: era más lampiño que la palma de mi mano; todas mis expectativas se desvanecieron; ¡no lo podía creer! Fue una gran desilusión.

Dos de mis novios han sido muy velludos y ello ha satisfecho mi apetito visual (y por supuesto carnal); mas, parece ser que este tipo de hombre tiende a ser muy irascible y poco tolerante. Que los atentos lectores me desmientan si no es así.

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