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Tres : ¿Número perfecto o falocentrismo?

enero 22, 2012 5 comentarios

En algún libro de mis años mozos leí que el número tres era sinónimo de perfección. Por ello, tres son los integrantes de la Santísima Trinidad en el dogma católico. Por otro lado, algunos sicólogos afirman que quien tiene al tres como patrón en muchos aspectos de su vida, es porque tiene un inconsciente sesgado hacia los genitales masculinos, al estar éstos compuestos por tres elementos: un pene y dos testículos.

En lo que a mí respecta, el número tres significa el número de empleos que tengo en la actualidad. Hace poco más de una semana fui aceptado por una universidad para laborar en un curso intensivo de inglés para alumnos de pre grado, aprovechando que están de vacaciones y que ahora el idioma es obligatorio como parte de la currícula de toda carrera. Esta nueva experiencia laboral se suma a las dos que ya he venido desempeñando, la una por espacio de 10 años, y la otra hace sólo seis meses. Esta carga de trabajo, a veces onerosa, es necesarísima para los propósitos que cultivo en esta etapa de mi vida; me refiero específicamente a mi realización como profesional universitario con título y todo lo que ello requiere. Sin este tercer trabajo me sería imposible obtener dinero para solventar mis estudios y tendría que recurrir a préstamos engorrosos de pagar.

El impacto de no tener espacios vacíos en mi vida es algo que tengo que aprender a manejar, pues el cansancio físico y mental son parte ahora de mi menú diario y he de lograr degustarlos, quién sabe si el estoicismo de saber que es algo temporal e imprescindible para mi realización profesional.

Miradas de una noche de lírica

noviembre 18, 2011 2 comentarios

Definitivamente este mes de noviembre se irá con un sabor muy cargado a trabajo, fotos y nuevas experiencias. Como ejemplo, el día de hoy. Parecía que iba a ser uno de esos días blancos en los que regreso temprano a casa para ponerme al día en tareas pendientes, mas, antes de regresar a mi hogar, tenía que legalizar la fotocopia de mi documento de identidad por ser uno de los requisitos que  mi futura universidad me exige para acogerme dentro de su población estudiantil.

Después de entrar y salir de un par de notarías por no ofrecerme un servicio inmediato, tuve la suerte de encontrar una tercera en la que sólo demoraría un cuarto de hora la legalización y de ahí podría enrumbarme a mi urbanización y comprar pan para el desayuno de mañana y agua purificada en botellas grandes para mi consumo personal. Como quiera que me encontraba en el centro de la ciudad y tenía curiosidad por saber si hoy sería la Gala del XV Concurso Internacional de Canto Lírico que se da en mi ciudad todos los años, después de la legalización, decidí dirigirme hacia el viejo teatro municipal y hacer unas pesquisas al respecto. ¡Exacto! Acerté. No me había fallado la memoria, hoy sería la gala y sólo así podría consolarme de haberme perdido las fechas anteriores del certamen. Compré mi entrada y esperé a que abrieran las puertas del recinto artístico para hacer mi ingreso y tomar posesión de mi butaca.

Llegada la hora entré y me senté en la segunda fila del lado derecho, muy cerca al escenario, pues me gusta percibir el perfume de la música apenas éste emana. Mientras el telón aún permanecía cerrado, pude ver a un empleado del teatro que hacía esfuerzos por colocar al borde del escenario los interminables mini arreglos florales que le traían cada dos minutos. Ocupada mi mente estaba tratando yo mismo de resolver el teorema de colocar cincuenta canastillas de flores en fila en un espacio de sólo diez metros de ancho (y hasta creo que hubiera sido capaz de pararme y ayudar al ya casi desesperado e impotente empleado), cuando una voz me distrajo hablándome desde la fila de asientos de atrás. Viré la cabeza y me encontré con un par de enormes ojos hindúes que me sonreían mientras una preciosa boca me hacía preguntas en un español quebrado.

–  ¿Es usted uno de los organizadores del concurso? – Fui interrogado

–  No, no … -Dije yo tomado por sorpresa y obnubilado por esa presencia súbita

– ¿De dónde es usted? – Continuaron las preguntas

– Soy peruano – Respondió este orgulloso pechito

– ¿De Trujillo? – Continuó el  ángel de canela

–  Nací en Lima, pero vivo en aquí hace doce años … y usted ¿de dónde es? – Arremetí yo

– De Malasia – Contestó con esa sonrisa que ahora no me puedo borrar de los ojos

(Continuará …)

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Cuando la casa se te cae a pedazos

septiembre 22, 2011 Deja un comentario

Es verdaderamente triste ver cómo el lugar donde pasaste más horas de tus días, donde conociste la mayor cantidad de personas y donde experimentaste un sinfín de emociones de todo tipo esté con los días contados. Es el centro de trabajo, el que se considera el segundo hogar (o talvez debería considerarse el primero) y en el que a veces te refugias o escapas de tus avatares cotidianos. Año a año vas creando una identidad y un nexo irrompible con la gente que te rodea y que se convierte, finalmente, en tu familia y en el único piso sólido y real por el cual caminar. Y ahora, después de años de manejo indiscriminado, y profanado como tumba de emperador precolombino, ve ceder sus cimientos y va entregándose a la ley de la gravedad.

El corrupto causante de todo

Igual que en una olla a presión, los escándalos no pudieron contenerse más y todo salió a la luz. Los ladrones fueron llamados por sus nombres y los crímenes señalados con etiquetas fosforescentes. Las medidas desesperadas no sirven ya cuando se tiene frente a frente al gran iceberg de la obstinación: ¡A virar el timón! Pero ¿Hacia dónde? ¿Cuál es el rumbo correcto? El capitán forcejea en el navío, per o es finalmente echado a merced de las bestias marinas.

Mi chamba

Es verdaderamente triste ver cómo el lugar donde pasaste más horas de tus días, donde conociste la mayor cantidad de personas y donde experimentaste un sinfín de emociones de todo tipo esté con los días contados. Quedarán hermosos recuerdos, preciadas enseñanzas y lecciones qué compartir. Será cada uno, de ahora en adelante, un solitario peregrino en busca de ese lugar que se hizo ya leyenda y que, como todo sueño hermoso que existió alguna vez,  pudo durar toda la vida.

¡Adiós a mis queridas vacas!

¡Y llegó el día! Todo lo que empieza tiene que terminar. Aún cuando el viernes me reincorporo oficialmente a mi viejo empleo, hoy 31 de agosto es el término legal de mis vacas … mis queridas vacas, las mismas que no volveré a ver en un año y llegado otro invierno. Sin embargo, este período no se termina con un cúmulo de días estériles, ¡no! Han sido días de gran provecho y crecimiento a nivel personal e intelectual.

Para empezar, he proseguido con mis estudios satisfactoriamente y me he demostrado a mí mismo lo que recomiendo a todo el mundo: el aprendizaje se puede dar en cualquier momento y a cualquier edad, sólo hace falta voluntad, tiempo y un poco de dinero. Lo académico lleva a lo laboral y también me felicito de haber aceptado un nuevo empleo, el mismo que abre una etapa nueva en mi vida y oxigena mi carrera medio asfixiada por los diez años de rutina en mi trabajo de siempre. Este cambio me va a permitir estar menos estresado porque tendré un horario nuevo que tendré que ir alternando en ambos lugares. También me he trazado metas de crecimiento profesional a mediano y largo plazo y espero cumplirlas a cabalidad yendo gradualmente y quemando etapas.

He conocido gente interesante y sentado las bases para establecer amistades sólidas y duraderas, que son lo que me ha faltado todos estos años. Parte de este cambio se lo debo a mi blog, gracias al que he podido contactar con gente nueva y dar a conocer mi personalidad a quienes ya me conocen en otros estratos o de tiempos pasados. En el plano personal, adicionalmente, me di el tiempo de reencontrarme con un amigo a quien di una mano para resolver su intrincada vida y poder ver con un poco de más claridad lo que fue el descubrimiento de su verdadera orientación sexual.

Si bien es cierto, mis vacas se van con un saldo a favor, no puedo dejar de mencionar pequeñas cosas que no pude concretar, como mi viaje a ciudades más al norte (para recibir mi cumpleaños), o la visita a mis padres que seguramente me hubiese traído muchas satisfacciones. Mas siempre digo: “Mejores tiempos están por venir en los que el dinero ya no sea un motivo para dejar de realizar planes”. Y esto será verdad, sin duda, cuando mis vacas estén de vuelta.

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Soy un esclavo

agosto 1, 2011 3 comentarios

Hay un calabozo donde paso el mayor tiempo de mi vida en voluntario arresto domiciliario. Convivo con otros presos año tras año y vemos nuestros rostros demacrar y nuestros cuerpos decaer. No hay forma de fugarse, es inexpugnable y, quienes alguna vez se alzaron en justa protesta y enarbolaron la bandera del derecho a la libre expresión, terminaron decapitados y sus cabezas sirvieron de estandartes de advertencia para cualquier otro posible insurgente. Nuestra diaria tarea consiste en enseñar a borregos montaraces a usar valiosas herramientas que les servirán para abrir su camino futuro y forjarse un mañana; ellos, en compensación, nos ignoran y nos descabellan para ver hasta dónde somos capaces de tolerarlos. Los capataces de la prisión no ven el daño que nos hace el ganado y, es más, se ponen de parte de él diciéndonos que gracias a ellos comemos y que más nos vale tratarlos con ternura y paciencia, o las represalias caerán sobre nosotros.

Somos un grupo de siervos que soportamos latigazos de ignominia en nuestras espaldas. Somos entrenados para saltar vallas cada vez más y más altas, con la fatua promesa de que nos mejorarán el alimento que miserablemente nos tiran cada fin de mes. Nos esforzamos –¡sí que lo hacemos!– pero esa promesa jamás se concreta y ante toda excusa nos dicen que agradezcamos que aún nos mantienen con vida. Y ya se viene otra purga y todos temblamos … ¿Quiénes nos dejarán esta vez? ¿Es posible convivir con tanta zozobra? ¿Cuándo veremos la luz del sol?

Como, bebo, sueño y excreto trabajo. Soy un autómata que tiene los sentidos puestos en la labor, sin tiempo ni ganas de hacer otra cosa. Hecho así soy por la necesidad, por la rutina, por el conformismo y por la mediocridad, y sin otro horizonte que la liberación que traerá alguna vez el despido.
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